Juan Bernardo Galeazzi Oviedo
Estudiante de 9º Semestre de la licenciatura en Relaciones Internacionales

La Universidad, es para todos un cambio de vida. Si no es una metamorfosis, sí es un proceso de adaptación. Mi entrada en la Universidad de las Américas Puebla [UDLAP] ha sido y es un cambio intelectual, de ambiente pero sobre todo un cambio hacia el crecimiento personal que con experiencias y vivencias ha sabido inculcar y enriquecer, dentro y fuera del campus, el caminar diario con rumbo hacia un futuro profesional que nuestro México, requiere y por el cual nos formamos ahora.

La senda hacia el transitar en la UDLAP tuvo como elección a una Universidad con buenas cartas, con prestigio a nivel nacional y proyección internacional, pero lo que más llamó mi atención fue la recomendación que me hacían sobre el departamento de Relaciones Internacionales, que es el más antiguo del país y al cual ingresé.

Como buen nuevo estudiante, entraba aún sin saber la magnitud de lo que estaba iniciando. Recuerdo muy bien que un profesor, el Dr. Reynoso al finalizar el primer curso que tomaría con él me dijo “¿si es lo tuyo?” A lo que inmediatamente dije que sí, aunque aún no estaba convencido de ello. Poco a poco esta idea se fue reafirmando.

Así, comenzaba una experiencia a la que tendría que despertar cuatro semestres después de iniciar, que si bien éstos fueron buenos académicamente, aún faltaba por descubrir otras facetas que me ayudaron a desarrollar ideas, actividades y proyectos que no imaginaba realizar.

Con calificaciones relativamente altas, caminaba sin muchas preocupaciones, más que las de estudiar, tocar la guitarra en la Estudiantina la Salle de Puebla y pasar las materias para mantener el promedio de 9.0 que exigía la beca que tenía. Sin embargo pasó lo inesperado. Reprobé una materia –siendo que nunca en mi corta vida había reprobado una materia– y perdí la beca, que me permitiría continua estudiando en la Uni. Sin más, ese despertar comenzó. El siguiente semestre tuve que inscribir sólo 3 materias y decidí probar suerte en el equipo de fútbol soccer varonil de la Universidad, con la lejana esperanza de obtener una beca ahí. Las pruebas en el equipo terminaron y la respuesta para seguir fue negativa, pero pedí al entrenador que me dejara seguir entrenando. El semestre fue transcurriendo, mejoré la condición física, y al final del mismo, de forma inesperada recibí una llamada telefónica, un viernes en la noche, durante el ensayo de la Tuna de parte de mi entrenador, diciéndome que me promovían para una beca deportiva. La esperanza –gracias a Dios– había regresado, y también la posibilidad de seguir estudiando en la UDLAP. Pero ese no fue el único cambio.

En el mismo semestre en que me probé, un amigo, en ese entonces un poco lejano, quien participaba en el periódico universitario “La Catarina”, me invitó para sumarme a como columnista de la sección opinión, y con una columna denominada Zoon Politikon [animal político en griego] entre en el semanario. Aún no proponía todo. Me dijo si quería empezar un programa en la radio universitaria por internet, y tras pensar qué el programa sería sobre valores y política [una combinación no muy convencional], comenzamos las emisiones en el Verano 2008. Y la tercera y nueva idea de mi impetuoso amigo, a la que llamaría la cereza del pastel –porque ésta ha perdurado–, decidió que fundáramos como una organización estudiantil un capítulo de un Movimiento Nacional denominado Jóvenes Competitivos A. C. en nuestra Universidad. La idea era interesante y bastaba que dos chavos nos reuniéramos para hacer el esqueleto de la organización y comenzar a hacer rodar, en Otoño 2008 lo que se había planeado. Y fue así como comenzó el proyecto que hasta hoy día [Otoño 2010] sigue vigente.

Con el fútbol y estas actividades cambió casi diametralmente mi vida. A pesar de que en un principio entrenábamos fútbol rápido en la noche, que los resultados no eran los esperados en CONADEIP o en CONDEE, y que se reducía en tiempo para estudiar con las actividades que había cada semana –que hacer la columna semanal, o hacer la entrevista al invitado del programa, etc.–, tuve un aprendizaje continuo, que si bien fue un poco apresurado y apurado, me enseñó que debemos hacer, pocas cosas –o las suficientes– pero bien hechas.

Fue así, como un año después, la organización estudiantil Joven Es Competitividad Capítulo UDLAP, continuó sus actividades y fue creciendo poco a poco, consolidando para el 2010 el 3er. Concurso de Oratoria “Universitarios Competitivos”, el cual en la edición de ese año, fue interuniversitario, e iniciando la Escuela de Liderazgo ELAP [Escuela de Liderazgo con Autoconocimiento y Proyección], un ciclo de sesiones en las que con, entre otros, una conferencia y un taller, los asistentes de la UDLAP, aprenderían más sobre la inteligencia emocional. Así es como va la organización, y como contribuimos con nuestro granito de arena, para que nos desarrollemos integralmente como estudiantes y como personas.

Por otra parte, como todo, la Universidad me deja creo debí aprovechar, como una crítica constructiva, un poco más las actividades que brinda a sus alumnos. No debemos dejar de tomar en cuenta, por ejemplo, ir a las conferencias Nobel UDLAP o de asistir a eventos culturales o de la mesa directiva de nuestras carreras, a pesar de que estemos atareados. Asimismo, es vital trabajar en equipo y formar círculos de acompañamiento, por saber que si se unen más personas, más se puede hacer. El no dejar de visitar e ir a fiestas de la manera más inteligente posible, ya sea a los amigos o amigas, es algo que complementa y lubrica cualquier relación y debemos buscar afianzar y cultivar. En el fútbol –no obstante lesiones o cambios de entrenador– y en la vida debes pensar en dar tu máximo esfuerzo y ser el mejor. De otra forma, los frutos son los menos, y sirven de poco o nada.

Estoy convencido, de que el futuro lo construyes hoy. La UDLAP, pasó por un periodo de inestabilidad e incertidumbre del cual, gracias a la gestión del nuevo rector, el Dr. Luis Ernesto Derbez, hemos sorteado y superado. Hoy, después de pasar un trago difícil al no pasar la fase de grupos del nacional de la Copa Telmex, me siento con un aprendizaje que aún en fracasos se puede tener. El camino es en pendiente, y lo construyes cada día con éxitos y momentos difíciles. La formación y experiencia UDLAP es excelente. Con ella, te puedes desarrollar profesionalmente con disciplina, rigor intelectual y pensamiento crítico, tú puedes sumar a esta experiencia. Haz hoy lo que piensas recoger mañana y los resultados o frutos, serán abundantes; de nosotros depende que el desarrollo de la UDLAP marque el desarrollo de México.