Por Camila Yaoska Noriega Curtis


Desde el año 2008 cerca de 3.200 millones de humanos, o sea la mitad de la población mundial vive en ciudades según datos del Worldwatch Institute 2007 y aunque estas ocupan menos del 0,4% de la superficie terrestre, son responsables de la mayor parte de emisiones de carbono y causa brutal del calentamiento global.Dicho instituto, entre muchos de sus objetivos y proyectos mundiales sugiere el desarrollo tanto de la botánica como la agricultura urbana con el fin de contrarrestar los cambios climáticos y encontrar soluciones para la crisis alimentaria que pronto enfrentará la humanidad.

Hoy ya estamos viendo los estragos de dicho problema: 140 mil niños encaran la muerte inminente en Somalia. Pero no necesitamos ir más lejos, en México 72 millones de personas viven en precariedad. Asimismo, estamos ya presenciando los efectos del famoso calentamiento global: huracanes en lugares donde nunca antes habían llegado, inundaciones, sequías, incendios; todo sucediendo donde nunca antes.

Está comprobado que ni reciclando el 100% de los desechos que generamos la raza humana se podrían contrarrestar estos efectos.

Como estudiantes, como ciudadanos conscientes y posibles líderes en todas las áreas de la vida en nuestro país no podemos pensarnos ajenos a los problemas que aquejan al planeta entero.

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La propuesta de este fotorreportaje es muy sencilla: comenzar con poner nuestro “granito de arena” y convertir nuestros espacios de cemento en terrazas vivas: desde cuidar especies nativas tales como los cactus, plantas con flores y hasta hortalizas que tanto contribuyan en pequeña medida a nuestra alimentación como a limpiar el ambiente.

Parece una pequeñez quizas, pero creo  que si todos hiciéramos este tipo de acciones, realmente se notaría el cambio.

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¿Quieres conocer un poco más acerca de éstas especies? Te invitamos a conocer los jardines de la Universidad, en este caso particularmente el Jardín botánico “Alejandro de Humboldt” ubicado frente al estacionamiento de Ingeniería; su constitución está centrada en la diversidad biológica de la Región Xerofítica Mexicana (Rzedowski, 1978) y actualmente cuenta con más de 60 especies, siendo las familias más numerosas las agaváceas y cactáceas. Este jardín también brinda apoyo a cursos y proyectos de investigación del Departamento de Ciencias Químico Biológicas de la propia Universidad.

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Finalmente quiero expresar que el cultivo en terrazas y balcones constituye un reto no sólo por el aporte de alimentos que puede suponer para determinados grupos sino también por los aspectos educativos y de contacto con la tierra. Amasar las manos en la tierra y cultivar plantas es una actividad que alimenta el alma humana, esto que hoy tanta falta nos hace.