Por: Dr. Brian Banks, br.banks@udlap.mx

Profesor de tiempo completo del departamento de Artes

La música clásica es un quehacer cultural vivo que se modifica y adapta a los gustos y necesidades del momento en que se crea y se interpreta. Si bien siempre ha estado abierta a las tradiciones que la rodean, en el siglo XX éste es, definitivamente, el elemento más sobresaliente. Los retos que se plantean al ejecutante son formidables y, para dar una idea de ello, me permito enumerar algunas características del intérprete “ideal”, tal como yo me lo imagino:

* Es versátil. Conoce la variedad de tradiciones que existen dentro de la música en general. Se aventura con repertorios tanto barrocos como vanguardistas, por nombrar un par, y está consciente de las ideas e interpretaciones e ideales históricos que estos repertorios representan. Mientras más herramientas técnicas tenga el ejecutante, mejor.

* Sabe improvisar. Recordamos que en la música clásica desde sus inicios hasta los fines del Siglo XIX había lugar para la improvisación: el bajo cifrado, en las obras tituladas “Variación”, y las cadenzas en los conciertos para instrumento solo ejemplifican este caso. Dada la extensión mundial que ha alcanzado, en la actualidad puede practicarse la improvisación tipo jazz como punto de partida para otros tipos de improvisación.

* Es conocedor–y practicante–de otras tradiciones musicales del mundo. Creo que los violinistas podrían aprender mucho tocando “La Malagueña” como le tocó el gran Juan Reynoso. Por ello también vale la pena tener un pie tanto en el Rock y el Jazz, como en otras músicas populares como el son mexicano, el flamenco, y la música de la India.

* No tiene miedo de presentar programas mixtos en cuestión de contenido y enfoque. Rompe parámetros conservadores que muchas veces son substitutos para el pensamiento creativo.

Así, mientras el repertorio de la música clásica sigue en construcción, es importante que los ejecutantes recuerden que el cambio significa una gran oportunidad para los que están preparados.