Por Damián Mercado, estudiante UDLAP

Cada año se producen 1,38 millones de nuevos casos y 458 000 muertes por cáncer de mama (IARC Globocan, 2008). Desde el 2006, se volvió la causa principal de mortandad en mujeres mayores de 25 años; provocando la muerte de una mujer cada dos horas. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), se detectaron ocho mil 299 casos de tumores malignos de mama en mujeres mayores de 25 años. Lo más alarmante es, no solo que el 90% de los casos se encontraban en etapas avanzadas, sino que más de la cuarta parte estaba en el rango de entre los 25 y 44 años.

Una célula normal crece, se divide y muere. Sin embargo, alteraciones en el ADN provocan que esa célula crezca, se divida, pero no muera; resultando en el crecimiento de un tumor. Tumor, que en este caso, se encuentra en las glándulas mamarias ya sea del hombre o de la mujer.

Si bien los hombres también lo pueden padecer, tienen 100 veces menos probabilidades de desarrollarlo que las mujeres. La mayoría de los casos avanzados se encuentra en mujeres mayores de 50 años. No obstante, su desarrollo no es únicamente determinado por la edad y el sexo: alrededor del 20 al 30% de las mujeres con cáncer de mama tienen antecedentes familiares de la enfermedad, hay ciertas mutaciones genéticas que incrementan hasta un 80% de probabilidad de desarrollar este padecimiento, también hay estudios que indican que las mujeres que inician su menstruación antes de los 12 o llegan a la menopausia después de los 55 son más propensas a él. Antes de culpar por completo a la naturaleza, tomemos en cuenta las causantes externas como: el alcohol, el tabaco, la radiación, la obesidad, el embarazo (las mujeres que tienen hijos recién después de los 30, son más propensas), el dietilestilbestrol (DES) (que es tomado para evitar abortos), la hormonoterapia con estrógenos, entre otras (http://www.who.int/topics/cancer/breastcancer/es/index2.html).

Desafortunadamente el cáncer en general suele ser asintomático, principalmente en su etapa inicial, por lo tanto, es crucial realizarse exámenes regulares de mamas. A medida que el cáncer crece, puede presentar síntomas que incluyen: tumores mamarios o tumoraciones en las axilas que son duras (poseen bordes irregulares y por lo general no duelen), cambio en el tamaño, forma o textura de las mamas o el pezón (enrojecimiento, formación de agujeros o fruncimientos que parecen cascaras de naranja, etc.); secreción de liquido proveniente del pezón (puede ser sanguinolento, de claro a amarillento o verdoso, y lucir como pus). En los hombres suelen ser la tumoración mamaria, así como dolor y sensibilidad en las mamas. Cuando el cáncer ya es avanzado, los síntomas tienden a ser más notorios. El dolor óseo, dolor o molestia en las mamas, las ulceras cutáneas, la hinchazón de un brazo (próximo a la mama con cáncer) y la pérdida de peso son de los principales síntomas de la etapa avanzada del cáncer de mama.

La autoexploración es de los mejores métodos para diagnosticar a tiempo este padecimiento, se recomienda desde una autoexploración mensual, luego una exploración médica, una mamografía cada año para las mujeres mayores a 40 años y para las menores un ultrasonido anual.

La detección precoz a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la piedra angular de la lucha contra este cáncer (OMS).

http://www.who.int/topics/cancer/breastcancer/es/