En el marco de nuestra exposición Cuerpo Arquitectónico, Capilla del Arte UDLAP comparte con ustedes el texto de Eduardo Guzmán Cruz, estudiante de Arquitectura y nuestro prestador de servicio social. Tras su lectura, los invitamos a visitar la mencionada muestra de arte contemporáneo, que está abierta a todo público de martes a domingo de 11 a.m. a 7 p.m., con entrada libre, en la 2 Norte 6, en el Centro de Puebla.

La capital poblana tiene menos de 2 metros cuadrados de áreas verdes por habitante. Si tomamos en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que toda ciudad tenga entre 10 y 15, el estado de nuestra metrópolis es preocupante. En comparación, la Ciudad de México solo con el parque de Chapultepec tiene más zonas verdes que toda la ciudad de Puebla.

Para el artículo de esta semana he decidido hablar sobre la arquitectura que respeta a los árboles, no solo por lo que está pasando en la ciudad, sino en todo el mundo: con los niveles tan altos de contaminación que existen en las concentraciones urbanas, no podemos seguir reduciendo nuestros espacios verdes.

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(Vía http://www.medioambiente.org).

Cuando vas a comenzar una construcción, siempre se empieza con la limpieza del terreno. Esto incluye la tala de árboles, pero hay arquitectos que  los toman en cuenta y prefieren edificar sus construcciones respetándolos, creando una arquitectura que no solo interactúa sino que depende de la naturaleza para existir.

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 (Vía http://www.ca-so.com).

El proyecto que ven en la imagen está ubicado en Tepoztlán, Estado de México, y fue llevado a cabo por el estudio de arquitectura Cadaval & Solar-Morales que tiene su oficina central en Barcelona, España, pero cuentan con una sede en la Ciudad de México.

El proyecto busca tener un equilibrio entre lo exterior y lo interior, haciendo un umbral habitable, que es el factor principal de este proyecto, tomando en cuenta la naturaleza existente y usándola como medio de interacción entre hombre y la naturaleza.

Bosquejos y diagramas.

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(Vía http://www.ca-so.com).

El diseño establece tres cuartos vivos diseñados según las 3 actividades previstas; cada uno de ellos es un espacio conjunto definido por su uso, pero es la voluntad de dar continuidad entre estas tres áreas separadas donde el proyecto cobra sentido; un espacio continuo, en pleno contacto con la naturaleza, pero protegido de la intemperie.

“El edificio quiere ser respetuoso con el contexto existente, y entiende que la vegetación y la vida al aire libre son el verdadero protagonista. Dos impresionantes árboles que se encuentran en su lugar se incorporan en el diseño de la sala de estar, como si fueran parte del propio programa. El salón Tepoztlán está construido en hormigón no sólo por ser un material de bajo costo y mano de obra intensiva en México y reducir al mínimo su mantenimiento, sino también para exponer su simplicidad estructural y la neutralidad hacia la naturaleza sorprendente”.

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(Vía http://www.ca-so.com).

En sí, el edificio no es habitable pero sirve como sala de eventos, siendo un espacio libre y fresco que respeta la naturaleza. Este tipo de alternativas demuestran que el progreso de las urbes y el respeto a la naturaleza son totalmente compatibles y posibles.