Dr RosembergReyes

Por: Dr. Rosemberg Reyes Ramírez,rosemberg.reyes@udlap.mx

Profesor de tiempo completo del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental

De acuerdo a las cifras del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (CONAPRA) con datos del INEGI de 2010, ocurren 16,600 fallecimientos por accidentes viales al año, siendo la principal causa de decesos en niños de 5 a 14 años; la segunda causa entre jóvenes entre 15 y 34 años; la tercera entre adultos de 35 a 39 años; la quinta entre adultos entre 40 y 49 años, y estos en conjunto son la novena causa de mortalidad entre la población en general. Los datos anteriores exhiben un problema de salud pública, y por ello, la seguridad vial debería ser una de las principales preocupaciones para las administraciones en todos los niveles de Gobierno.

El crecimiento de la red vial, el aumento del parque vehicular, la diversidad de edad de conductores, las imposiciones económicas en la construcción de las vías, el desarrollo económico y el avance tecnológico, han contribuido a un potencial aumento de accidentes de tránsito, identificándose tres elementos principales que contribuyen, individual o conjuntamente, a la ocurrencia de cada accidente de tránsito: el factor humano, el vehículo, y la vía. La vía tiene un peso importante en la seguridad vial y, sin embargo, hay que señalar que los errores de conducción, debidos a características geométricas inadecuadas, no son considerados como tales, y estadísticamente al producirse un siniestro se atribuyen al conductor, lo que no es correcto ni exime de responsabilidad al diseñador de la vía.

Prevenir es mejor que remediar

Tradicionalmente se ha usado el sistema de identificación y evaluación de puntos negros para enfrentar las deficiencias de seguridad en una vía. El análisis de los puntos negros (lugares donde se concentran los accidentes de tránsito) es una medida reactiva que consiste en tratar problemas de seguridad, basada en hechos consumados, a costa de lesiones o pérdidas humanas. De este modo, si las condiciones del entorno no han sido modificadas sustancialmente, se puede concluir que los puntos negros podrían ser defectos de seguridad no contemplados en el diseño, o abordados superficialmente. Si bien es cierto que esta metodología tiene su mérito, se necesita una metodología más pro-activa para identificar y corregir las deficiencias antes de que ocurran los accidentes. Con esta finalidad, se comienza a utilizar la Auditoria de Seguridad Vial (ASV).

La Auditoria de Seguridad es un “examen formal, a un proyecto vial o de tránsito, existente o futuro, en la cual un grupo de profesionales calificados informa del riesgo potencial de accidentes y del comportamiento de la seguridad de dicho proyecto”.

Es importante que las autoridades cambien la visión a corto plazo y consideren, para los proyectos viales, la realización de ASV, mismas que deben ser realizadas por expertos, permitiendo identificar focos de accidentes antes de que ocurran. Estas prácticas han demostrado ser muy rentables para la comunidad y contribuyen en gran medida a disminuir los accidentes viales.