Por Dra. Sheila Pintado, académica del departamento de Psicología UDLAP

Los beneficios del Mindfulness, tanto en la práctica clínica como en la vida cotidiana del día a día son inconmensurables. La práctica regular de Mindfulness ayuda a fomentar un mayor bienestar emocional, reducir distracciones, aumentar la concentración, aceptar la realidad tal y como es, disfrutar del momento presente, ser más conscientes de nosotros mismos y de las personas que nos rodean, reducir el sufrimiento, aprender a respirar y relajarse, mejorar el sistema inmune, la calidad del sueño y los hábitos alimentarios, desarrollar la espiritualidad, la calma interior y las fortalezas personales, así como la compasión, entre otros muchos beneficios.

mindfulness

El término Mindfulness proviene de la traducción en inglés de la palabra “sati” en el idioma pali, idioma en el que se escribían numerosos textos budistas en la antigüedad. Este término no tiene una traducción específica en castellano y se utiliza “atención plena” para referirnos a él.

Según Vallejo (2006), los términos atención, conciencia y referencia al momento concreto están incluidos en su significado. Y se refiere a un empeño en centrarse en el momento presente de forma activa y reflexiva, y una opción por vivir lo que acontece en el momento actual, el aquí y el ahora, frente al vivir en la irrealidad, el soñar despierto.

La atención o conciencia plena sería un estado mental en el que el individuo está plenamente consciente y enfocado al momento presente, abierto a la experiencia y sin juzgar, controlando sus pensamientos intrusivos y sus reacciones emotivas. Este proceso requiere una intención especial que reduzca al mínimo la utilización del “piloto automático”, manteniendo la conciencia en lo que ocurre “aquí y ahora” (Kabat-Zinn, 2004).

El mindfulness es considerado como un fin en sí mismo y como una filosofía de vida, centrado un tipo de meditación derivada de las prácticas budistas (Gremer, 2005)

En Psicología, Mindfulness es una terapia de tercera generación que tiene sus raíces en la filosofía oriental y se compone de tres elementos centrales: la aceptación de la realidad, la ausencia de juicio y la vivencia del momento presente (Kabat-Zinn, 20014).

Para Germer (2004), las características fundamentales del Mindfulness son:

  • Es un proceso no conceptual, en el que se presta atención y conciencia sin centrarse en los procesos de pensamiento implicados
  • Está centrado en el momento presente
  • Es un proceso no valorativo, sin juicios
  • Es intencional, siempre hay una intención directa de centrarse en algo
  • Existe una observación participativa
  • Es un proceso no verbal, sino que es emocional y sensorial
  • Es exploratorio, abierto a la experimentación sensorial y perceptiva
  • Es liberador, cada momento de experiencia vivida plenamente es una experiencia de libertad.

En este sentido, se han creado diferentes propuestas de práctica de Mindfulness. La más popular es la creada por Kabat-Zinn en 1979, el Mindfulness-Based Stress Reduction Program (MBSR).

También se considera como un componente de las terapias desarrolladas en el marco del conductismo radical y contextual: terapia de aceptación y compromiso, terapia de conducta dialéctica o psicoterapia analítica funcional.

En la práctica psicológica de este procedimiento se ha observado que los beneficios son múltiples, ya que el Mindfulness proporciona equilibrio emocional, flexibilidad de respuesta, autoconocimiento (insight), modulación del miedo, reducción del malestar psicológico (que se traduce en una reducción de los niveles de ansiedad y de depresión constatado a través de la puntuación en los test), reducción del dolor (tanto físico como psicológico), mejora del sistema inmune, mejora de la capacidad de afrontar el estrés, etc. (Kabat-Zinn,2004; Segal, Williams y Teasdale, 2002; Simón, 2006; Epel y cols., 2009).

En cuanto a los trastornos psicológicos, han aparecido estudios que muestran su utilidad en trastornos de ansiedad (Kabat-Zin, Massion, Kristeller, Peterson, Fletcher y Pbert, 1992), trastornos depresivos (Scherer-Dickson, 2004; Teasdale et al., 2000; Teasdale, Segal y Williams, 1995), trastornos de personalidad límite (Linehan, 1993; Crits-Christoph, 1998), y trastornos adictivos (Buchheld, Grossman y Walach, 2002; Leigh, Bown y Marlatt, 2005) entre otros.

También se ha demostrado la efectividad de Mindfulness en muchos ámbitos como el afrontamiento de enfermedades como el cáncer (Brown y Ryan, 2003,; Ott y cols., 2006; Barrie y cols., 2010) la fibromialgia, psoriasis (Kabat-Zin, Wheeler, Ligth, Skillings, Scharf y Cropley, 1998) trastornos cardiovasculares (Benson, 1975), enfermedades inmunitarias (Davidson y cols., 2003) y dolor crónico (Kabat-Zin, 1982)