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El miedo es un sentimiento que puede generarnos demasiados problemas y consecuencias poco favorables si no sabemos cómo controlarlo.

Es probable que pienses que es imposible dictar la forma en que se siente algo, y puede que tengas razón, sin embargo, algunos principios como la inteligencia emocional nos hablan de controlar las reacciones que tenemos hacia esos sentimientos aprendiendo a reconocerlos.

Para que puedas comenzar a controlar tu reacción al miedo, te hablamos un poco sobre el tema y te damos algunos consejos que podrás poner en práctica sin problemas:

1.           Identifica tu tipo de miedo. Si temes a cosas imaginarias o inexistentes tales como monstruos, tu miedo es imaginario. En cambio, si tu miedo se debe a cosas o situaciones que realmente existen, tu miedo es real. Parte desde ahí.

2.            Cuestiona que tan fuerte es tu miedo. Valora si este miedo te evita seguir adelante con tu vida diaria, si es así, habrá que tomar medidas para que sea eliminado de una manera correcta; como consultar a un profesional.

3.            Averigua si tu miedo se debe a un evento traumático. Un ejemplo de esto sería aquella persona que impide a toda costa manejar un coche debido a un accidente automovilístico que podría haber tenido anteriormente; si es así, probablemente necesites el apoyo de tus seres queridos y un profesional para ayudarte a superar este evento.

4.            Descarta falsas creencias. Reflexiona si realmente el peligro se basa en evidencias reales y no en suposiciones o creencias. Investiga e identifica cuál es el riesgo real y cuál es el riesgo que tú percibes.

5.            Exponte a tu miedo. Prueba con exponerte a lo que te provoca miedo. No se trata de que arriesgues tu vida, sé cauto, analiza los riesgos y gradualmente intenta superar el hito anterior.

6.            Evita huir de tus miedos. Si esquivas tu miedo, es muy probable que seguirás experimentándolo, incluso con más intensidad. Además, de esta manera, te limitas a nunca poder superarlo. Sabemos que no es fácil, pero poco a poco y con esfuerzo podrás lograrlo. Recuerda apoyarte en tus experiencias y ayuda externa dependiendo de tu tipo de miedo.

7.            Verbaliza tus miedos. El gritar o expresar tu temor puede ayudarte a que la próxima vez puedas sentir menos miedo y que, a la larga, pueda hasta desaparecer. A veces es un alivio el sólo hablar de nuestros problemas con alguien de confianza que nos ofrezca una perspectiva fresca sobre nuestro miedo.

8.            Relájate. Relajarse sirve muy bien para controlar y contrarrestar los efectos que sientes cuando tienes miedo. Trata de respirar profundamente (con el estómago), de relajar tus músculos y de soltar el aire poco a poco, como si inflaras un globo. Concéntrate en esta actividad para olvidarte de la ansiedad provocada por el medio.

9.            Ve al miedo como una oportunidad, como un beneficio. Dirige tu miedo para que pueda incluso ayudarte. Un poco de miedo no es malo, pues nos ayuda a estar alertas, concentrados y esforzarnos para hacer las cosas mejor. Por ejemplo, el miedo a reprobar te impulsará a estudiar más.

10.         Imagina. Por último te aconsejamos que uses tu imaginación para tratar de calmarte, nunca para asustarte más y trata de mantenerte determinado ante las situaciones de miedo, evita rendirte. Piensa en lo peor que podría pasar y cómo lo superarías, verás que tus medios se reducirán un poco si te das cuenta que nada que sea irremediable o insoportable sucederá.

Recuerda que, si no obtienes resultados, lo mejor es pedir ayuda profesional. Si tratar de erradicar tus miedos no está funcionando o si tu problema ya se ha vuelto crítico, será mejor consultar a especialistas en salud mental para que ellos puedan trabajar contigo.

Vivir con miedo permanente e intenso nunca es bueno, pues puede llevarte a un estado de alteración y ansiedad tal que tú mismo puedas hacerte daño al no prestar atención a tu entorno por pensar en tu miedo; puedes sabotearte a ti mismo pensando que pasará lo peor y de hecho, preparando la senda para que pase sin que lo notes.

Sabemos que los cambios como entrar a la universidad o terminarla y enfrentarte a un nuevo mundo de posibilidades desconocidas puede causar miedo, es natural. Sin embargo, aprender a controlarlo es una habilidad que no sólo te será útil en tu vida profesional, sino laboral, académica, etc.

Y tú, ¿cómo enfrentas el miedo? Compártelo con nosotros.