Un proyecto de tesis, cualquiera que esta sea, es una parte muy importante para la formación de cualquier individuo interesado en la investigación científica. No sólo representa la realización de un estudio que te permite fortalecer tus conocimientos, desarrollar un tema de tu interés y aprender todos los pasos que implican hacer una investigación y presentar un escrito, sino que además es una gran aventura que te presenta ante nuevos retos que desarrollan tu ingenio.
En mi caso, mi tesis implicaba analizar el efecto de borde entre encinos y eucaliptos en “Flor del Bosque”, un parque estatal dentro del estado de Puebla. Para abordar este fenómeno, se cuantificaron los niveles de herbivoría dada por larvas de orugas y otros invertebrados, se establecieron 3 sitios de estudio con un total de 9 cuadrantes. Sobre todo, se vivieron innumerables anécdotas desde el primer día.
Comenzamos con una excursión para buscar los sitios que se adaptaran a las condiciones establecidas en la metodología. Cabe mencionar que no se lograron encontrar regiones que se adaptaran precisamente a nuestro modelo ideal por lo que el primer reto fue la exploración del área buscando zonas con las características adecuadas. Aquel día, estábamos muy confiados, teníamos todo el equipo necesario para establecer nuestros cuadrantes, llegamos al borde encino-eucalipto, bajamos nuestro equipo y comenzamos la caminata para asegurarnos de tener el espacio para los cuadrantes que debíamos localizar en dicho sitio. La caminata no tomó mucho tiempo, fueron apenas unos 20 ó 30 min pero al intentar regresar por el equipo ¡ya estábamos perdidos! Bueno… mejor dicho nuestro equipo estaba perdido, sabíamos dónde estaba la camioneta y cómo salir de ahí, pero ¿dónde habíamos dejado nuestra caja de herramientas, las mochilas y las estacas? Nos tomó aproximadamente una hora encontrar nuestras cosas.
En alguna otra ocasión nos tocó un encuentro cercano con una víbora de cascabel, sin embargo, el verdadero problema eran los mosquitos. ¡Ah, esos mosquitos! No nos dejaban ni un momento. Aún utilizando múltiples repelentes se lanzaban sobre nuestra carne para succionar toda la sangre cual vampiros famélicos. Fueron 10 meses de muestreos en campo durante los cuales fui un blanco perfecto para los moscos. Meses que pasé literalmente frente a la computadora escaneando las muestras y midiéndolas.
Los análisis y escritura tomaron apenas mes y medio pero no por eso fueron menos demandantes, para este momento tenía el reloj en números rojos y el tiempo se me agotaba. Fue un tiempo dedicado completamente a la lectura, investigación y escritura. Buscando las palabras sabias de aquellos que hablaron del tema antes de mí y cuyos escritos son más elocuentes. Ordenando las citas y creando mis conclusiones. ¡Y por fin! Después de todo ese trabajo y dedicación obtuve un escrito del cual me siento orgullosa.
Una investigación como ésta es una experiencia de aprendizaje, paciencia y crecimiento personal e intelectual, una verdadera prueba de carácter que determina el siguiente paso en nuestras vidas. Es una experiencia que le recomiendo a cualquiera, en especial a aquellos cuya elección es la ciencia.
Por: Cristina Hernández. Licenciatura en Biología. E-mail: pixtina@hotmail.com


