Desde cajitas decorativas hasta ¿medicamentos para el asma?: Las maravillas del Linaloe

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la medicina tradicional “es la suma completa de conocimientos, técnicas, prácticas fundamentadas en las teorías, creencias y experiencias propias de  diferentes culturas, que se utilizan para mantener la salud y prevenir,  diagnosticar, mejorar o tratar trastornos físicos o mentales”. De acuerdo a esta misma organización, la medicina tradicional es ampliamente utilizada en grandes zonas de la región africana, Asia y América Latina, motivo por el cual ha sido de gran interés el adecuado desarrollo de estas  técnicas, ya sea para continuar su aplicación tradicional o como contribuyente para  el desarrollo de la industria farmacéutica hacia la mejora de los servicios médicos.

En nuestro país, esta práctica se lleva a cabo principalmente en las regiones donde los recursos son escasos o donde la tradición aún prevalece antes que la modernización, o en algunos casos, por la actual tendencia a utilizar alternativas más “naturales” que frecuentemente ofrecen un margen de confianza más amplio entre los consumidores que los productos sintéticos industrializados. Dentro de la medicina tradicional se puede incluir a la fitoquímica, ciencia especializada en el estudio de las plantas desde un punto de vista químico y metabólico, es decir, la purificación de las sustancias o principales grupos químicos así como el análisis y caracterización de los mismos, los cuales después pueden ser sintetizados en grandes cantidades en laboratorios manufactureros para beneficio de la sociedad ya sea en su forma de preparación tradicional o como complemento de investigaciones respaldadas por la industria farmacéutica.

Se pueden obtener compuestos químicos de interés a partir de prácticamente cualquier planta, y se puede utilizar cualquier parte de las mismas (hojas, flor, tallo, fruto, corteza, etc.) dependiendo del compuesto que se necesite, cabe mencionar que el método de extracción de dicha sustancia dependerá también de la parte de la planta que se utilice.

En esta caso, me enfocaré en la planta con la que actualmente trabajo en mi tesis de maestría, el Linaloe (nombre científico: Bursera linanoe) también conocido científicamente como Bursera aloexylon, el cual es un árbol que tradicionalmente es conocido como xochicopalli, esencia, linanué, madera, linalcojtli, ollinallin, olinalá y varios más. Se puede encontrar en nuestro país desde Colima y Michoacán hasta Oaxaca y crece en ambientes principalmente de selva seca. Se utiliza principalmente la madera para hacer las muy conocidas “cajitas de linaloe” decorativas hechas a mano. El aceite de este árbol es extraído de manera artesanal por un proceso de destilación transmitido de generación en generación y conservado de tal manera que en la actualidad es el método principal de obtención de esta sustancia que después es comercializada dentro de la industria cosmética ya que posee un olor característico muy agradable y que permanece por tiempo prolongado, lo que lo hace ideal para la fabricación de productos tale como jabones, perfumes, aroma y sabor para maquillaje, entre muchos otros usos.

En el laboratorio de fitoquímica de la UDLAP se han desarrollado diversos estudios que han mostrado que a partir de extractos de linaloe se obtienen sustancias con actividad antiinflamatoria. Actualmente se continúa la investigación fitoquímica de este árbol para encontrar cuáles son las sustancias responsables de esta propiedad tan peculiar, para caracterizarlas y aislarlas y así comprobar su efectividad en una primera fase en un modelo animal de ratas asmáticas.

Lo que hago es obtener la planta en troncos delgados (en este caso recolectada de su hábitat natural, Chiautla, Puebla), luego la muelo en piezas suficientemente pequeñas para después ponerlas en maceración etanólica durante un par de días. Después de cumplido este período se obtiene el líquido que ya contiene el extracto de interés, lo evaporo para obtener solamente los compuestos sólidos y posteriormente los purifico por cromatografía de columna. Las fracciones que iré recolectando se probarán en las ratas asmáticas para así identificar qué extractos tienen las propiedades antiinflamatorias.

Actualmente se está trabajando en la etapa de purificación por cromatografía de columna utilizando hexano y cloroformo como solventes, para continuar la metodología utilizada por Graciela Martínez, graduada de la Maestría en Biomedicina de esta misma institución, en su investigación previa a este trabajo. Se esperan resultados favorables de este estudio, ya que la actividad antiinflamatoria de esta planta es conocida incluso en las regiones donde se le utiliza para distintos fines.

La verificación de esta propiedad en el modelo de interés (asma) representaría un avance hacia el desarrollo de alternativas para el tratamiento de esta enfermedad que aqueja a aproximadamente 300 millones de personas en el mundo, siendo la prevalencia en nuestro país de 2 a 3 enfermos de asma por cada 1000 habitantes, de acuerdo con el IMSS la prevalencia de esta enfermedad es de 3.6 por cada 1000 derechohabientes, y se calcula que para el año 2025 se sumarán 100 millones más a nivel mundial.

 Por Ana Elena Aguilar González. Estudiante de la Maestría en Biotecnología de la Universidad de las Américas Puebla. Email: anae.aguilargz@udlap.mx

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