NIÑOS INDÍGENAS DISCAPACITADOS, SUJETOS DE UNA DISCRIMINACIÓN MÚLTIPLE

Laura Romero, ganadora de la BECApara Mujeres en las Humanidades y las Ciencias Sociales de la Academia Mexicana de Ciencias, consideró que el tema de la discapacidad no debe ser reducido al ámbito de lo médico y lo biológico, porque en muchas comunidades indígenas tiene además otros significados. Foto: Elizabeth Ruiz Jaimes/AMC.

Laura Romero, ganadora de la BECApara Mujeres en las Humanidades y las Ciencias Sociales de la Academia Mexicana de Ciencias, consideró que el tema de la discapacidad no debe ser reducido al ámbito de lo médico y lo biológico, porque en muchas comunidades indígenas tiene además otros significados.
Foto: Elizabeth Ruiz Jaimes/AMC.

  • Cada comunidad define de manera particular dos categorías que están detrás del tema de la discapacidad en los grupos indígenas: la idea de normalidad y el concepto indígena de persona: Laura Romero López
  • Las razones por las cuales los niños y niñas con discapacidad se encuentran en condiciones de aislamiento, no se explican atribuyendo a los pueblos indígenas comportamientos que se originan en la ignorancia o el atraso, asegura la científica social

La condición de niños y niñas indígenas menores de 12 años con alguna discapacidad será estudiada en detalle desde las ciencias sociales, ya que la situación de estos menores los lleva a ser objeto de una cuádruple discriminación: por ser niño, indígena, pobre y tener discapacidad.

Laura Romero López, una de las ganadoras de la BECApara las Mujeres en las Humanidades y las Ciencias Sociales 2014 de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), explicó que tal discriminación ocurre en donde crecen estos niños y fuera de su propio grupo cultural.

Ante esta problemática, se propuso la realización del proyecto titulado “Las nociones indígenas sobre el cuerpo discapacitado: Entre la exclusión y la diversidad cultural”, luego de considerar que la relación entre indígenas no discapacitados y discapacitados, específicamente niños y niñas con problemas motrices e intelectuales, tiene causas culturales sustentadas en las nociones locales de normalidad y persona humana.

La investigadora del Departamento de Antropología de la Universidad de las Américas, en Puebla, utilizará los recursos de la BECA para generar información sobre la situación de los niños indígenas con discapacidad en la zona sureste del estado de Puebla, específicamente, el municipio de San Sebastián Tlacotepec, puesto que ha sido el área geográfica en la que ha centrado sus estudios.

Durante los últimos 12 años, Romero López ha realizado trabajos en la zona nahua/mazateca del sureste poblano y debido al interés que tiene sobre temas vinculados a la noción de persona y los rituales terapéuticos, realizó varias temporadas de campo entre los pobladores indígenas y con el financiamiento que tendrá desea continuar y ampliar los estudios en el tema.

“Hace un año tuve la oportunidad de conocer a dos pequeños. Una niña de unos 12 años con síndrome de Down y un niño, de 4 años, con un tipo de discapacidad motriz. Nunca antes los vi. Resultado de esas investigaciones que iniciaron en 2002, sé que para los nahuas, como para muchos otros grupos indígenas, la humanidad es una condición del ser que debe ser construida”, mencionó.

Laura Romero sostuvo que los menores con discapacidad, física o intelectual, pertenencen a un circuito social diferenciado, el cual se intensifica cuando se observa el segundo de sus atributos, ser indígenas. La norma nacional, añadió, ha obligado a imaginarnos como un país mayoritariamente mestizo cuya conformación pluricultural se debe a la presencia de una minoría indígena.

Ante la complejidad de la temática, consideró pertinente la comparación de varias zonas indígenas tanto al interior del estado de Puebla como de otros lugares del país. “Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), uno de cada 20 niños presenta algún tipo de discapacidad, ya sea moderada o grave, mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó en 2010 que se trataba del 1.8% de los hablantes de lengua indígena mayores de 5 años. Sin embargo, uno de los principales problemas es que no sabemos bien a bien el número exacto de niños con discapacidad”, destacó.

Argumentó que su interés por este grupo se debe a que las comunidades indígenas aparecen entre los sectores menos favorecidos por un complejo proceso histórico que los ha colocado en una relación de desventaja con respecto a la población mestiza o no indígena.

Pero el círculo de la desigualdad tiene aún surcos más profundos. Ahí, en medio de una población desfavorecida, están otros a quienes los beneficios llegan todavía en menor grado: los niños y niñas con discapacidad, apuntó Romero López.

Para ejemplificar esta situación, destacó que muchos de los menores con algún tipo de discapacidad que habitan en comunidades indígenas se hallan en condiciones de absoluto aislamiento, carentes de documentos que REGISTREN su existencia como mexicanos, o alejados de cualquier servicio de salud o educativo.

Para Romero López, las razones por las cuales los niños y niñas con discapacidad se encuentran en condiciones de aislamiento no se explican atribuyendo a los pueblos indígenas comportamientos que se originan en la ignorancia o el atraso, pues lejos de explicarnos algo, de esta manera se señalan y atribuyen adjetivos de manera ligera y poco, sino es que nada, argumentada.

Añadió que como sociedad hace falta colocar en la agenda social un problema que no aparece visible tan fácilmente, por lo que consideró necesario reconocer que hay circunstancias que requieren de acciones inmediatas.

La científica social sostuvo que la investigación que llevará a cabo ayudará a entender un poco más desde adentro situaciones como las que rodean las condiciones de vida de los menores indígenas con discapacidad. “Cada sociedad define de manera particular dos categorías que están detrás del tema de la discapacidad: la idea de normalidad y el concepto indígena de persona”.

Consideró que el tema de la discapacidad no debe ser reducido al ámbito de lo médico y lo biológico, porque en muchas comunidades indígenas las personas con discapacidad sensorial, particularmente la discapacidad visual, se desarrollan de manera regular dentro de su sociedad, incluso, hay casos de personas ciegas cuya condición las ubica como especialistas en rituales, curanderos, no siendo el mismo caso de quienes presentan alguna discapacidad motriz o intelectual”, describió.

Es por esto que la investigadora recomendó re definir qué es para los pueblos indígenas la discapacidad, qué la define, quiénes entran en dicha categoría y quiénes no, para luego pasar a un segundo nivel y comprender qué está en el fondo de la relación que establece una sociedad con los niños indígenas con discapacidad.

“No queremos ser jueces de sus prácticas, queremos contribuir a que todos tengamos acceso a las condiciones mínimas de bienestar social”, expresó Romero López, quien también destacó la importancia de la existencia de BECAS como la que le otorgó la AMC, para promover y profundizar en estos estudios que no solo tienen que ver con la trasferencia de recursos económicos, sino también con el aval que se les concede como investigadoras, sobre todo de quienes no hace mucho concluyeron con sus estudios doctorales. “Cuando uno recibe este tipo de becas siente que está haciendo bien las cosas”.

Por: Elizabeth Ruiz Jaimes.

editado por: Adriana Ramirez Garcia

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