La escritura y el jabón

Raúl Calderón Bird

Por: Dr. Raúl Calderón Bird ,raul.calderon@udlap.mx

Profesor de Tiempo Completo del Departamento de Letras, Humanidades e Historia del Arte

¿Qué relación habrá entre dos cosas tan dispares como la escritura y el jabón? Antes de contestar la pregunta quiero pronunciarme contra este lugar común: “Leer es uno de los privilegios que nos hace mejores personas”. Así promocionaba un periodista la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. ¿A quién se le habrá ocurrido semejante mito? No lo sé. Leer es un privilegio, ciertamente, pero si nos convirtiera en mejores personas, nosotros los universitarios, sobre todo los profesores, seríamos santos. Hernán Cortés era un hombre letrado como pocos en su época. Lo sabemos por susCartas de relación,especialmente por la segunda carta. En ella se consagra a reconstruir maravillosamente, mediante la escritura, la ciudad que él mismo destruyó: Tenochtitlán. Instruido en la Universidad de Salamanca, el conquistador Hernán Cortés era codicioso, ladrón, pirómano, criminal de guerra y buen escritor.

Los indios no conocían la escritura hasta que se la enseñaron los españoles. Con las Sagradas Escrituras los cristianizaron. Con escrituras notariales les usurparon sus tierras. Y tres siglos después de la conquista, cuando se fundaron las repúblicas hispanoamericanas, los latifundistas y los leguleyos siguieron usurpando tierras a los indios mediante escrituras tramposas que éstos no podían leer. La escritura es, pues, un arma de doble filo: lo mismo sirve para componer un poema que para robar.

La escritura es un invento reciente. La inventaron los sumerios hace más o menos cinco mil años, o sea, hace muy poco tiempo si tenemos en cuenta que el hombre existe desde hace alrededor de seis millones de años. Seis millones de años se la pasó el hombre sin escribir ni leer nada. Con la escritura cuneiforme se escribió en Mesopotamia, tres mil años antes de Cristo, el Poema de Gilgamesh,la primera obra literaria de que tenemos noticia.

Tal vez la escritura sea un buen invento, pero acaso los haya mejores. Mi esposa me preguntó un día: “¿Cuál es el mejor invento del hombre?” No supe qué contestar porque, debo confesarlo, no tengo mucha fe en la humanidad. Ella respondió: “El jabón”. Asentí. Es verdad que el jabón es un gran invento: nos da higiene y la higiene nos da salud y la salud nos da vida y la vida nos permite leer, por ejemplo, las Cartas de relación o el Poema de Gilgamesh.

Pero ¿cuándo se inventó el jabón? ¿Quién lo inventó? ¿Dónde? Lo inventaron los sumerios en Mesopotamia tres mil años antes de Cristo. Asombroso: los sumerios inventaron el Poema de Gilgamesh y el jabón. La escritura y el jabón son, pues, invenciones gemelas: nacieron al mismo tiempo y en el mismo lugar. Eran buenos inventores estos sumerios (y muy sanguinarios también). Pero su mejor invento sigue siendo, en mi opinión, y seguramente en la opinión de los médicos, el jabón.

La nuevas formas de conversar

 

foto_42_580x386

Por: Mtro. Alejandro Ortiz Lima, alejandro.ortiz@udlap.mx

Profesor de Tiempo Completo del Departamento de Diseño de Información

Desde su origen, hasta la actualidad, las formas de comunicación han evolucionado a la par que los avances tecnológicos de las distintas sociedades. En los últimos años, el crecimiento vertiginoso de la tecnología ha provocado un fuerte impacto en las interacciones sociales, al punto de conformar modos completamente nuevos de comunicación escrita. El masivo uso del internet le ha reasignado a la escritura un papel importante en la comunicación habitual entre los seres humanos, dando lugar a algo que se podría denominar “oralidad escrita”, en la que se integran códigos y expresiones lingüísticas reconfiguradas y readecuadas a las características de los medios digitales de interacción comunicativa.

La facilidad para comunicarse de forma instantánea con otros seres humanos desde un smartphone, ha requerido y generado una simplificación de la lengua a fin de minimizar tiempos y esfuerzos. Este fenómeno ha propiciado la aparición de nuevas estrategias comunicativas por parte de los interactuantes en un chat,por ejemplo. Pensemos en la infinidad de expresiones humanas representadas por el tono de voz, la cadencia, los gestos, la mirada o proxemia presentes en toda conversación.

Todo esto se hace evidente, de formas insospechadas, en las conversaciones virtuales, por medio de estrategias que se van inventando y reinventando con el uso, casi con la misma velocidad con la que la tecnología de las comunicaciones avanza.

Las conversaciones mediadas por un chat son tan cotidianas para muchas personas como lo eran las conversaciones telefónicas hace apenas diez años. Ha surgido una serie de fenómenos comunicativos muy interesantes, como por ejemplo, los “préstamos lingüísticos”, los cuales se refieren a aquellas expresiones léxicas propias de una lengua extranjera y que por su uso constante en los chats, terminan por ser aceptadas como parte de la lengua nativa, por ejemplo: “Ok”, “bye”. Otra estrategia fenomenológica muy usada es la “economía de lenguaje”, que obviamente se refiere a la contracción de palabras hasta el morfema más mínimo, por ejemplo “xk”, en lugar de “por qué” y el uso de elementos gráficos que sustituyen expresiones humanas complejas como los emoticons, entre otros.

Estas estrategias, entre varias otras, constituyen lo que se denomina competencia pragmática, que no es otra cosa que la capacidad cultural y cognitiva de generar y decodificar el discurso o el mensaje presente en la interacción conversacional. Finalmente son los hablantes los amos de la lengua, y son ellos, y no la ortografía o la RAE, quienes dictan las verdaderas reglas del juego del lenguaje puesto en uso.

En defensa del español

 

Clemencia Corte UDLAP

Por: Dra. Clemencia Corte Velasco, clemencia.corte@udlap.mx.

Jefa del Departamento de Letras, Humanidades e Historia del Arte

A lo largo de toda mi práctica docente, el mayor rechazo, falta de interés y hasta menosprecio que los estudiantes han manifestado hacia una asignatura ha sido en la materia de español. ¿Por qué se rechaza a la lengua materna y no se le da la misma importancia que a las lenguas extranjeras? Tal vez se piense que resulta infructuoso seguir estudiando español cuando desde los seis años ya hemos aprendido nuestra lengua materna y manejamos, al menos en un nivel básico, su fonética, su gramática y el léxico indispensable para poder comunicarnos. Y, sin embargo, conforme crecemos y estudiamos, nuestra lengua nos ha proporcionado las herramientas para poder expresar nuestros sentimientos, temores e inconformidades; nos ha permitido adquirir conocimientos de diferentes disciplinas y nos ha ayudado a comprender nuestro entorno. ¿Por qué entonces no valorarla?

Al menospreciar nuestra lengua rechazamos una herencia cultural de más de mil años de antigüedad cuya riqueza es enorme. El español fue el fruto de la convivencia de varias lenguas en la Península Ibérica antes de la romanización. Pero durante la conquista romana, el latín vulgar se impuso sobre estas lenguas y poco a poco surgieron diferentes dialectos como el gallego, el astur-leonés, el castellano, el navarro-aragonés y el catalán, algunos de los cuales se desarrollaron y llegaron a convertirse en lenguas. Todos ellos sufrieron la influencia germánica y árabe. Posteriormente el castellano se convirtió en el idioma oficial de la corte y en él se empezaron a redactar leyes, documentos históricos y literarios. El castellano evolucionó durante los siglos X a XV hasta llegar a tener su fisonomía definitiva y durante el reinado de los Reyes Católicos se impuso como único idioma oficial en el reino de España; así tomó el nombre de español. Desde el siglo XVI hasta nuestros días, el español se ha ido enriqueciendo con las aportaciones de otras lenguas tanto europeas como americanas.

Resulta muy interesante conocer la historia de nuestra lengua así como su gramática, la herramienta que permite su uso adecuado como medio de comunicación. Existe una estrecha relación entre la expresión oral o escrita y la capacidad de reflexión, comprensión y abstracción del individuo. Además, conforme se asimila la lengua, se mejoran las habilidades de análisis, síntesis, generalización y abstracción de los fenómenos de nuestro entorno. Por tal razón es recomendable el estudio de la lengua materna a nivel superior, donde cada uno de los futuros profesionistas no solo debe mejorar el manejo eficiente y adecuado de su lengua materna, tomando en cuenta que es una herramienta esencial para la construcción, desarrollo y expresión del conocimiento, sino que también debe aprender el léxico y los giros propios de la profesión que estudia.

No debemos olvidar que la lengua constituye la base material del pensamiento humano y forma parte de la identidad del individuo.

Del derecho a la información y al diseño de información

Mtro. Víctor Alejandro Brizuela García

Por: Mtro. Víctor Alejandro Brizuela García

Profesor de Tiempo Completo del Departamento de Diseño de Información Visual

En meses recientes, una multitud de manifestaciones ciudadanas en todos los rincones del planeta han tenido como consigna la defensa del derecho a estar informados. En Madrid, en Santiago o en México se han alzado voces que recuerdan que la libertad de pensamiento —un derecho humano fundamental— pasa necesariamente por el libre acceso a las diversas fuentes de información. Se invita a reflexionar sobre este ejercicio libre que es alimento de otro derecho fundamental: la libertad de expresión. Por otro lado se reclama que el control ciudadano de la gestión pública no puede realizarse sin un acceso asegurado a la información en manos del Estado. En ese sentido, se promueven hoy iniciativas en el Congreso Mexicano que tienen como objetivo apuntalar y extender las atribuciones del IFAI.

Es evidente que la información está ahora en el centro del debate mundial. Se le considera un insumo necesario que debe estar tan asequible como el agua. Pero ¿qué es la información, en todo caso? ¿Los simples datos son información útil?

Hay una creencia general de que un dato per se ya es información útil, y que sólo basta que esté disponible para que funcione (por eso vemos tal cantidad de aberraciones informativas, todos los días, en todas partes). Para que la información sea útil se tiene que diseñarde forma que sea atractiva, comprensible y de fácil lectura. Se tiene que diseñar para que deje de ser un dato inerte y se convierta en una herramienta para el desarrollo adecuado de nuestras actividades cotidianas.

El papel de los diseñadores de información es hacer comprensibles datos complejos. Diseñar la información no es hacer un gráfico bonito, diseñar la información es promover experiencias cognitivas que permitan a los lectores tener un mejor entendimiento de los datos a los que tienen acceso. ¿De qué nos sirve tener acceso a bases de datos impenetrables si no se anclan en experiencias concretas que las contextualicen y les den un significado?

La información se tiene que diseñar para generar experiencias de aprendizaje, de toma de decisiones, de instrucción o de conocimiento. La interacción con la información al final debe producir sentidos y significados que se puedan aplicar en lo cotidiano. Si no es así, el acceso a la información seguirá siendo un privilegio de unos cuantos: de aquellos capaces de descifrarla y hacerla útil con la producción de experiencias significativas. No basta con tener acceso a la información como tal, es necesario demandar una información legible, ordenada y clara; una información que a través del diseño nos dé las posibilidades de integrarla fácilmente en nuestra vida. Hay mucho que hacer y los nuevos diseñadores de información tendrán que ser actores importantes en este proceso. alejandro.brizuela@udlap.mx

El buen teatro nunca nos da la espalda

foto_39_textura

Por: Mtro. José Raúl Cruz, joser.cruz@udlap.mx

Coordinador de la Licenciatura en Teatro

El teatro pertenece a los fenómenos del mundo contemporáneo. A través de sus discursos se filtra en los sentimientos colectivos de los mundos que conforman nuestro mundo. Un errático personaje de la vida se sostiene por el espacio temporal de una representación y consigue despertar el interés del espectador y divertirlo, mientras recibe similitudes de su carácter y descubre la reinvención de su propio yo a través de un actor.

Así es el instante irrepetible que nos devuelve el teatro. Es la misteriosa posibilidad de ver el espacio mental de nuestras vivencias transferidas y reinventadas en situaciones espectaculares divertidas, electrizantes, jocosas, explosivas, inmateriales y que, por último, son capaces de generar el goce y de remover nuestra simple e ingenua visión de las cosas.

Esto es el teatro: la experiencia de retomar por un instante nuestra inteligencia y apartarla de la cosificación de la rutina diaria; sobrevolar con una comedia de Molière que nos coloca al verdadero tonto en su justa medida: el ridículo. Nos aventura a discernir el sinsentido de nuestras conductas y nos sirve el banquete espectacular de un divertido muestrario de lo que anda bien y mal en nosotros; ideas debatibles en medio de un disfrute colosal.

El teatro, el buen teatro, nos invita, nos acerca. Nunca nos da la espalda y constituye una de esas pequeñas certezas que tienen los seres humanos de no encontrarse tan solos como a veces lo imaginan.

“El teatro es el espacio de lo vivo frente a lo vivo, donde se reúnen personas de una misma época para compartir experiencias”, asegura el dramaturgo de origen libanés Wajdi Mouawad, reinventor de la tragedia moderna. Sus exitosas piezas incendian al ser humano con preguntas. En México, talentosos artistas han llevado a escena la formidable trilogía del libanés, potenciando con ello la presencia de un arte escénico que permite al espectador vibrar con los acontecimientos de su época.

Despertar en nuestras comunidades el goce por el teatro nos va a involucrar en una aventura lúdica que puede mover nuestra mente a territorios que no solemos explorar, pienso en el impacto de compartir el arte que nos ofrece con todo su cuerpo un actor, motivando todo el tiempo estados pertinentes, trasmitiendo emociones, generando una atmósfera especial, un contacto creíble, profundo e inolvidable de la representación.

Se aprende más escuchando que interrumpiendo

foto_38_textura

Por: Dr. Alfonso Montelongo,alfonso.montelongo@udlap.mx

Catedrático del Departamento de Letras, Humanidades e Historia del Arte

A pesar del énfasis en la diversidad, nuestra cultura no respeta las diferencias de temperamento. Con demasiada frecuencia suponemos que la persona que habla más fuerte en un grupo es la más inteligente y competente; luego solemos lamentar haber ignorado la sabiduría expresada por gente más discreta. Como sociedad adoramos a Supermán y despreciamos a Clark Kent. Necesitamos reconocer las fortalezas y debilidades de cada uno.

Nuestra sociedad equipara echar porras con liderazgo y hablar fuerte con tener razón. Esto puede deberse a la economía basada en bienes y luego en servicios. Para triunfar hay que vender más y más; hay que dominar el arte de persuadir, dar un espectáculo convincente y cerrar el trato.

En décadas recientes la importancia de lo que uno sabe ha aumentado menos que la importancia de a quién conoce uno. Por ello, tener la mayor cantidad posible de conocidos y dar una “buena” (es decir, extravertida) impresión se ha vuelto aún más decisivo para el progreso personal. En el paradigma contemporáneo de cómo triunfar en los negocios (o prácticamente en cualquier área, al parecer) sin esforzarse mucho, simpatía mata personalidad.

Uno de los aspectos más desalentadores de la cultura de la extraversión es el apoyo que da a la creencia generalizada de que siempre es mejor trabajar, estudiar o pensar en grupo o como parte de un equipo que a solas. Las obras de Susan Cain (incluyendo el libro de reciente aparición Quiet: The Power of Introverts in a World that can’t stop Talking) detallan investigaciones que indican lo contrario. Por ejemplo, hipotéticamente las oficinas que eliminan puertas y espacios privados promueven la unidad y la cooperación en equipos. El resultado real es una mayor rotación de empleados, que son menos productivos, por el mayor ruido y las interrupciones, y más inseguros, pues se preocupan de que otros escuchen sus conversaciones.

También está la idea de que se aprende con más eficiencia en grupo que individualmente. Quizá en algunos casos, pero muchos estudios muestran que la creatividad, la innovación y la pericia se fortalecen más cuando el trabajo se hace a solas y con un propósito claro. El famoso proceso de la lluvia de ideas grupal no funciona por tres razones, como ha sido comprobado por psicólogos una y otra vez. La primera es que en un grupo algunos individuos tienden a relajarse y dejar que otros trabajen. La segunda es que sólo una persona habla o produce, mientras los otros tienen que escuchar pasivamente. Y la tercera es el temor de parecer tonto ante nuestros pares. El resultado: un estilo de aprendizaje que promueve la conformidad y desalienta el seguir las iniciativas propias.

La nueva evolución de la información

Mtro. Samuel Cortina

Por: Mtro Samuel Cortina Arteag,asamuel.cortina@udlap.mx

Jefe del Departamento de Diseño de Información Visual de la UDLAP

¿Cómo se llama la mayor luna del planeta enano Plutón? Preguntas como esta parecen reservadas únicamente a especialistas o expertos en la materia. ¿Quién si no un astrónomo podría saber que Caronte, descubierto en 1978 por James Christy, orbita alrededor de Plutón, junto con otras cuatro lunas más? Respuesta: cualquier persona con un smartphone.

Los avances tecnológicos de la llamada “era de la información” permiten por primera vez en la historia, tener a nuestro alcance y de forma inmediata esta y muchas respuestas más, incluso, para las preguntas más extrañas, exóticas o inútiles. ¿Quiere saber cuál fue el sabor de helado favorito entre los republicanos de Estados Unidos en el año 2011? Resulta que fue el chocolate, con un 32% de las preferencias, 4 puntos arriba del segundo lugar, vainilla y 8 sobre galletas y crema. Por cierto, entre los demócratas, el favorito fue vainilla… ¿no lo cree? Visite www.prnewswire.compara la lista completa.

También, la era de la información nos permite aprovechar la tecnología para temas mucho más importantes, críticos y relevantes. La información inmediata, confiable y certera es piedra angular en ámbitos y sectores como el bursátil, el médico, el turístico, el policiaco, el militar. Sin embargo, para el usuario común, ya no basta con tener información al instante, es tanto o más importante contar con los mecanismos para poder comprenderla, apropiarla y aprovecharla. Es ahí donde está la verdadera maravilla en la nueva evolución de la información. De nada sirven los más de 5 millones de terabytes de datos que, hasta 2011, conformaban la Internet, si no existen formas de acceder a ellos de manera rápida, clara, simple pero, sobre todo, “significativa”.

Estos datos calculados en bytes, son sólo ceros y unos hasta que alguien se encarga de convertirlos en información, es decir, en fotografías, videos, gráficos, mapas, sonidos y textos. Sin embargo, el proceso de producción de información no debe detenerse ahí. La producción de información significativa requiere de especialistas que entiendan que no se trata de apilar archivos fotográficos en una carpeta virtual, sino de crear álbumes familiares que se puedan compartir. Que no se trata solamente de cartografiar geografías sino de indicar la ruta más corta y libre de tráfico entre dos puntos. Que no se trata de ayudar a un niño o a una niña a responder las preguntas de su tarea, sino de crear experiencias educativas que permitan la expansión de la imaginación, la creatividad y la emoción por descubrir. Es por ello que ahora, más que nunca, se requieren especialistas en preparación, composición, narración, producción y presentación de información, en síntesis: Diseñadores de información.

La Internet duplica su tamaño cada dos años, la saturación de información es tal que nos ha vuelto ciegos y sordos a todo lo que no consideremos comunicación significativa. Como lo hicimos con la televisión, ahora somos y seremos cada vez más selectivos. Más allá de la confiabilidad de las fuentes, demandaremos contenidos útiles, pertinentes, interesantes y capaces de generarnos experiencias significativas. Interactuar con contenidos así nos motivará, no sólo a aprovecharlos, sino a disfrutarlos y hasta a compartirlos. Los creadores de estos contenidos son ahora los nuevos diseñadores, y sus interfases las arenas donde se comunicará el mundo.

¿Quién lee? ¿Cómo? ¿Para qué?


Dr. Gabriel Wolfson
Por: Dr. Gabriel Wolfson,gabriel.wolfson@udlap.mx

Catedrático de Tiempo Completo del Departamento de Letras, Humanidades e Historia del Arte

Tanto se ha escrito en las últimas décadas sobre la falta de lectores en México que este artículo sólo se sumará a la enorme pila de discursos bienintencionados. Pero, como dijera José Emilio Pacheco en Morirás lejos, no hay que dejar de insistir. Y en todo caso, lo que intento no es más que juntar ideas de quienes han reflexionado a fondo sobre el asunto.

En México se lee poco y muchas veces mal: de pasada, para cumplir, sin ganas, sólo viendo encabezados. Se han hecho muchas campañas de animación a la lectura, algunas mejores que otras, pero en general, a mi juicio, erróneamente orientadas: se enfocan a los niños, ese eterno futuro del país, siendo que, no me queda duda, quienes menos leen no son los niños sino los adultos. Si los adultos leyéramos y no sintiéramos las bibliotecas como casas de terror de las viejas ferias sería innecesario animar institucionalmente a ningún niño a tomar un libro.

Ahora bien, desde el filoso horizonte posthumanista —o desde el diletantismo de raíz decimonónica— se escucha la sabida sentencia: leer no nos hace mejores personas (para empezar, porque a estas alturas ya ni siquiera sabríamos en qué consistiría ser “mejor persona”), los libros no garantizan bondad, algunos criminales nazis fueron no sólo lectores sino refinados escuchas de música clásica, etcétera.

Aquí podría entonces inscribirse la posición radical de Harold Bloom: leer, en efecto —nos dice—, no sirve para nada, no contribuye socialmente y no enseña nada, salvo a estar solo, conversando con uno mismo. Sin embargo, me gustaría rescatar otras dos posturas para ver si, por decirlo de alguna manera, es posible prender una lámpara en la oscura habitación del profesor Bloom.

La primera, de Félix de Azúa: a partir de dejar muy claro lo que ya sabía la disciplina de la Historia de la lectura —que nunca, ni de lejos, se había leído tanto como en nuestros días ni había habido tanto material publicado ni tanta gente alfabetizada—, apunta que el problema no es la cantidad de lectura sino el sentido que ahora le otorgamos. Abrumada por el reino de la imagen —la ubicuidad de las pantallas, única omnipresencia de nuestros días—, la lectura ha perdido su cualidad de canal de comunicación con los muertos.

La segunda, en un muy reciente ensayo de Adolfo Castañón, quien postula una relación directa entre la miserable educación en México y la violencia: desde lo ininteligible, desde la incomprensión, crece la desigualdad y la polarización, sí, se polariza.

La palabra clave para convocar las tres posturas es conversación: con uno mismo, con los muertos, con los otros. Una disposición a la conversación —o más bien, a un tipo muy especial de conversación— que, parece, no hemos logrado sustituir, ni siquiera con la ayuda de las así llamadas nuevas tecnologías, y que bien podría estar, casi invisible, en el centro del huracán de nuestro país.

Del liderazgo y los administradores

De: José Othón Saráchaga Picazo  

¿Cómo tomar una buena decisión en menos de un segundo sin dudar y sin consultar un manual, libro, estadística o lo que pudiera tener físicamente a la mano? Un líder se guía por una visión, un presentimiento, un sentimiento que por lo general es asertivo, y cuando son recurrentes los aciertos, creas una confianza en los demás que te permite influirlos de diversas maneras y en diferentes contextos.  Pero, dentro de un líder vive un administrador y viceversa. Entonces, ¿estaremos hablando de lo mismo?

La administración puede ser algo muy técnico. Manejar y controlar, retener y supervisar, hacer bien el trabajo, coordinar bien las operaciones de la empresa y hasta ser un excelente comunicador. El liderazgo tiene un significado polémico y hace difícil encasillarlo en una sola definición. Si el administrador planea, organiza, dirige, coordina y controla según Henri Fayol y además, de acuerdo con Henry Mintzberg, ¡incrementa sus roles a 10!, entonces es suficiente que las épocas cambien para que otros autores sigan aumentando funciones.

A lo largo de la vida académica una persona va adquiriendo los conocimientos que le permiten desempeñarse como un administrador. Las habilidades necesarias para desempeñar un buen liderazgo se van adquiriendo según el entorno y la energía-empuje que tiene cada uno.

Esperaría entonces, obtener mi título profesional que diga que soy  administrador y con ello tener la confianza que se me han dado las herramientas suficientes para saber administrar una empresa. También, me gustaría saber si con ello seré capaz de tomar buenas decisiones, que el equipo de trabajo confié plenamente en mi discurso y obedezca las órdenes como se le indican para lograr los objetivos, que la dirección, enfoque y visión que yo le doy sean las correctas para llevar a cabo una buena función como administrador.

Durante la vida profesional entonces desarrollamos el instinto para saber cómo reaccionar ante alguna situación con calma, certeza y credibilidad ante los demás. Podemos pensar que al alinear conocimiento y habilidades obtenemos un administrador con liderazgo en su especialidad, capaz de ir elevando su nivel de eficacia, influencia, valor, confianza, pasión, etc.

Tanto “ser” administrador como “ser” líder, implica una serie de situaciones y relaciones que hacen que un sujeto desee algo y trabaje sobre él mismo y sobre su objetivo a un grado que convierte su oficio en arte, el trabajo en placer y su equipo (seguidores)en su inspiración para seguir avanzando.

Si quieres profundizar en el tema puedes consultar también: Zaleznik, A. (1977) “Managers and leaders: Are they different?” Harvard Business Review, Janaury 2004, Vol 82. Issue 1, pp. 74-81.

Global Entrepreneurship Week UDLAP 2011

Global Entrepreneurship Week es un esfuerzo a nivel internacional, que reúne a países de todos los continentes con el objetivo de promover el espíritu emprendedor.

El Global Entrepreneurship Week busca identificar y despertar a la próxima generación de emprendedores, para poner a su alcance los conocimientos y conexiones necesarias para que éstos alcancen el éxito.

El Global Entrepreneurship Week es un evento dirigido a jóvenes con iniciativa y energía emprendedora que se atreven a pensar en grande y a transformar sus ideas en realidad.

Este movimiento cree en la capacidad que tienen los jóvenes y sus ideas de transformar el mundo. Son la innovación, la imaginación, la creatividad, el poder de las ideas y su ejecución, los elementos que logran cambios económicos y sociales alrededor del mundo.

A la par, el Global Entrepreneurship Week convoca a participar como aliados a empresas, organizaciones, universidades, líderes de opinión y a cualquiera que esté dispuesto a organizar actividades relacionadas con el tema.

En este sentido, la Universidad de las Américas Puebla, a través del Centro de Investigación de Empresas Familiares, se sumó a la convocatoria del Global Entrepreneurship Week y organizó una serie de eventos durante los días 14, 15 y 16 de noviembre del año en curso, con el propósito de promover el emprendimiento en la comunidad académica.