Sigue el camino amarillo: Mi tío y la torpeza del hombre-máquina

En el contexto del ciclo de Viernes de Cinexpectativas, En movimiento, presentamos la reseña sobre EL Mago de Oz que hace Christian Moreno Pineda, estudiante de Filosofía y prestador de Servicio Social de Capilla del Arte UDLAP. La mencionada cinta será proyectada este viernes 16 de mayo de 2014, a las 18:30 h en el foro central Capilla del Arte UDLAP -2 Norte 6, Centro Histórico de Puebla-. La entrada es libre.

El Mago de Oz (The Wizard of Oz)
DIRECCIÓN
Norman Taurog, King Vidor, Victor Fleming,
Mervyn LeRoy y George Cukor.
GUION
Noel Langley, Florence Ryerson, Edgar Allan Woolf,
Noel Langley, L. Frank Baum, varios.
FOTOGRAFÍA
Harold Rosson.
MÚSICA
Yip Harburg, Harold Arlen, Herbert Stothart.
PRODUCCIÓN
Metro-Goldwyn-Mayer

En esta ocasión hablaremos sobre la cinta The Wizard of Oz (1939) que –en opinión de muchos- puede afirmarse, es actualmente “la película más vista en la historia del cine”. Sus proyecciones en televisión cada año y su temprana adaptación al video, han permitido durante más de cincuenta años su amplia distribución a lo largo del mundo. El film se basa en la novela infantil de L. Frank Baum The Wonderful Wizard of Oz (1900), sin embargo, a pesar de tratarse de una adaptación fueron necesarios cinco directores y alrededor de catorce escritores para llevar al El Mago de Oz a la pantalla grande. Desde el principio, el proyecto estaba pensado como la competencia directa de Blancanieves –el éxito más memorable en la historia de Disney- cometido en el que no fracasaría la MGM, que gracias a Yip Harburg y Harold Arlen se levantó con el Óscar por mejor música original y mejor canción con Over the Rainbow.

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Pero la música no es lo único sobresaliente. The Wizard of Oz representa una de las exhibiciones mas completas del proceso de cine a color llamado Tecnicolor, inventado cerca de 1916 y popularizado entre 1922 y 1952. Tras un arreglo en 1932 con Herbert Kalmus –cofundador de la Technicolor Motion Picture Corporation- Walt Disney se hizo con un contrato de exclusividad que duraría hasta septiembre de 1935, unos años antes de que se decidiera utilizar este delicado proceso en la cinta de la MGM. Se sabe, según las publicaciones inmediatas al estreno, que para el rodaje en El Mago de Oz se requería que la temperatura del estudio superara los 38°C.

La historia respeta casi todas las descripciones del libro de Baum: la huérfana Dorothy Gale lleva una vida sencilla en Kansas con su tía Emma, su tío Henry y tres peones: Hunk, Zeke y Hickory. Pero un día, tras una pequeña riña y el encuentro repentino con un tornado, emprende junto a su perro Totó –sin saberlo- un viaje hacia “algún lugar sobre el arcoiris”, donde un temprano percance con una bruja le meterá en problemas. Confundida y sola en un lugar desconocido, se convence de que solo podrá salir de allí pidiéndole ayuda al misterioso Mago de Oz.

En su camino –metáfora siempre de la variación, cambio, desplazamiento, proceso o movimiento- Dorothy se hace de un grupo de acompañantes harto conocidos y más que pintorescos: un espantapájaros sin cerebro, un león cobarde y un hombre de hojalata sin corazón. Los tres deciden acompañar a Dorothy en su búsqueda del misterioso mago, con la esperanza de obtener lo que más desean. Sin embargo, descubrirán que los deseos no siempre se cumplen de la manera en la que se les espera. Como intuía Buster Keaton en sus innumerables gags, los movimientos son complejos, tanto así que las causas y los efectos se desconectan, un niño pedaleando dentro de un auto no hace avanzar el vehículo, pero pone en marcha una sierra para cortar madera. Y este es otro secreto del movimiento, no solo difiere del espacio recorrido, sino que en todo momento es plural e indivisible –y en todo caso, no se le divide sin que éste cambie de naturaleza-.

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