La diva Catherine Deneuve en Capilla del Arte UDLAP

En el marco de la Semana de #FranciaEnPuebla Capilla del Arte será la sede de cuatro proyecciones de películas reconocidas en el Festival de cine de Cannes, uno de los más famosos y más glamorosos del orbe. En ese contexto, Christian Moreno Pineda, estudiante de Filosofía y nuestro prestador de Servicio Social nos comparte su reseña de una de esas cintas: Los paraguas de Cherburgo que proyectaremos el viernes 27 de junio de 2014, a las 6:30 p.m., con entrada libre.

Recuerda, Capilla del Arte UDLAP se ubica en la 2 Norte 6, en el Centro de Puebla.

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Los Paraguas de Cherburgo (Les parapluies de Cherbourg) (1964)

DIRECCIÓN
Jacques Demy
GUION
Jacques Demy
FOTOGRAFÍA
Jean Rabier
MÚSICA
Michel Legrand
PRODUCCIÓN
Mag Bodard

 

Los paraguas de Cherburgo es el tercer filme dirigido por Jacques Demy, autor clave de la Nouvelle Vague, conocido por jugar con la arbitraria clasificación de un film dentro de un género específico; homenajeando en ocasiones la edad de oro de Hollywood, Demy concreta una obra completamente subversiva, que disuelve los tópicos del género musical, en la estructura de un drama, dotándole de momentos particularmente emotivos y tan fluidos como una canción. El éxito de la cinta en 1964 fue tal, que trajo consigo el reconocimiento internacional a Demy, un éxito musical conocido como I Will Wait For You así como tres premios en el festival de Cannes, incluyendo la Palma de Oro.

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La diva Chaterine Deneuve, protagonista de la cinta.

La trama “a simple vista” bien puede pasar por la usual historia del primer amor, sin embargo es un error adelantarse, Demy trabaja una idea caprichosa. Dividiendo la acción en tres partes o escenas, se presenta una historia muy doméstica que culmina de forma inesperada, recordándonos lo que el mismo director hace decir a sus personajes: “Solo en el cine se muere de amor”. Por otro lado, si bien la sólida –y un tanto gris- historia resulta al final discontinua con la exquisita estética del film, que se vale de toda la fuerza de los colores vivos de la época, la apuesta total del film está en otro lado.

Recordemos que con anterioridad al cine, la ópera suponía el intento de sintetizar los elementos plásticos a los musicales, síntesis que funciona, a pesar de ser frágil y estar sujeta siempre a los inconvenientes que acompañan a las artes escénicas; basta con que alguien tropiece u olvide su diálogo para que la síntesis se vea disuelta. Sin embargo la total artificialidad del cine es su gran perfección, la posibilidad de repetición y edición para cada escena dota al cine de una síntesis completa y perfecta entre los elementos musicales y plásticos, Demy lo sabía y lo intentó llevar más allá. Primero armó un drama musical de una totalidad de situaciones cualesquiera, con diálogos comunes, domésticos, restándole a los tópicos del musical toda esa marca de “espectacularidad”, haciéndolos funcionar con lo ordinario, sin brillantes luces o escenarios. Por otro lado, al disolver esta “espectacularidad”, todos estos momentos cualesquiera y ordinarios en ocasiones rozan con lo onírico, recobrando la forma “que les fue negada de principio”, al tiempo que lo espectacular se hace cotidiano, lo cotidiano se torna más espectacular. Definitivamente una cinta que no te puedes perder.

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