En la Sala de Archivos y Colecciones Especiales se alberga una obra en la que se recopilan los escudos heráldicos franceses del siglo XVIII. En el recto de cada hoja de este armorial se encuentran los escudos y en el verso la descripción en francés, con letra manuscrita, de cada uno de los escudos. Estos escudos fueron dibujados a mano y bellamente decorados con pintura de oro, plata y colores vegetales. Cada uno de ellos representa un reino, un principado, un señorío o una casa noble. Esta obra muestra la importancia que tuvieron los escudos heráldicos siglos atrás. 

            La Heráldica, se conoce como la ciencia que estudia las armas o armerías, estos términos provienen de la palabra latina arma, en su acepción de insignia, y la cual se refiere a los emblemas honoríficos privativos de familias nobles o de corporaciones y entidades pertenecientes a las jerarquías de la Iglesia o del Estado. [1]

            Fue en la Edad Media cuando empezaron a usarse blasones en Europa, época en que la sociedad feudal, la nobleza y la caballería, estaban en su apogeo. Fue el blasón el que representaba la tradición, la familia, la propiedad, el honor y el valor. Durante las Cruzadas, luchas en donde se movilizaban grandes ejércitos y era necesario un signo de concentración y de combate para cada grupo, tuvieron que utilizar figuras en sus escudos para su identificación, eso pasó también en los torneos, en donde los caballeros llevaban el rostro oculto por el yelmo y deseaban individualizarse.  Cuando el escudo se dejó de usar en la guerra y ya no se celebraban torneos, quedó relegado al terreno heráldico, siendo la parte principal de las armerías, pues en él se colocaban los atributos de una familia o entidad.

            En el lenguaje simbólico de las figuras heráldicas se manifestaban los apellidos de la persona que los llevaba. Pero el escudo muchas veces no era suficiente para mostrar la nobleza del personaje, por lo que hizo falta una indicación precisa y concreta de la nobleza y determinación del grado y categoría de ésta. Por lo que se implementaron ornamentos exteriores, estos ayudaron a diferenciar los escudos eclesiásticos de los laicos.  

           Te invitamos a conocer la vasta recopilación de documentos que tenemos en la Sala de Archivos y Colecciones Especiales en CIRIA.


[1] Armengol y de Pereyra, Alejando de.  Heráldica. Barcelona. Editorial Labor. p.11.