Dr.ReneReyesMazzoco

Por: Dr. René Reyes Mazzoco

Profesor del Departamento de Departamento de Ingeniería Química, Alimentos y Ambiental

La adaptación de la tecnología de depuración de agua residual a las condiciones de cada empresa o institución es un proceso que requiere de todas las capacidades en el manejo de la tecnología, incluida la investigación. No existen recetas hechas que funcionen, sino aplicaciones en las que el proceso de adaptación es fundamental. Es importante conocer detalladamente la información bibliográfica acumulada, y la experiencia de personas que hayan resuelto, con un proceso de depuración operando correctamente, casos específicos. Se trata de un enfoque de comunidad de conocimiento que debe emplearse permanentemente para la correcta selección de los equipos y con ellos lograr el que las empresas e instituciones cumplan con el correcto vertido de sus descargas. Tecnologías más avanzadas como la ósmosis inversa ya son una necesidad en las cuencas donde la disponibilidad de agua es nula, como en las zonas metropolitanas del centro, norte y noreste del país.

Este tema es parte del contenido del plan de estudios de Ingeniería Ambiental en nuestra universidad. Nuestros estudiantes comprenden la depuración de agua residual usando como laboratorios la planta de tratamiento de agua residual y el humedal artificial construidos en nuestras instalaciones.

Las cifras en materia de manejo del agua en cuencas reflejan un retraso sustancial para lograr el abasto sostenible de la calidad necesaria. En las cuencas del centro, norte y noroeste del país se consume más agua de la que se aporta con las lluvias; la sobreexplotación en el país es de 1,400 millones m3/año. El principal consumo de agua (77%) sigue siendo la agricultura, porque los sistemas de riego siguen siendo de baja eficiencia, en su mayoría. La solución es contar con plantas de tratamiento de agua residual (PTAR) que eviten la contaminación del agua de los ríos, que los hagan útiles para el consumo saludable en agricultura. Pero las cifras de la operación de las PTAR muestran limitaciones severas con una eficiencia de remoción global del 16.4%.

No es necesario hacer inversiones para determinar la calidad de agua de los ríos, lagos o mares, como se estaba proponiendo desde la Conagua hace unos meses para el río Atoyac. Podemos hacer una mejor inversión de esos recursos en proyectos de depuración del agua que funcionen adecuadamente para aumentar su disponibilidad.

En San Andrés Cholula se siguen explotando pozos para la venta de agua en la ciudad de Puebla. Las autoridades conocen de los casos y no actúan para impedir el daño ecológico irreversible que causa esta actividad, como el hundimiento del nivel del terreno debido a los pozos sobreexplotados por falta de vigilancia y cobro por la extracción. En este municipio, en contraste, no existen instalaciones o proyectos para depurar el agua y reusarla. rene.reyes@udlap.mx