Dr. Manuel F. Suárez Barraza

Director académico del Departamento de Administración de Negocios Internacionales

manuel.suarez@udlap.mx

 

Uno de los valores claves de la filosofía «kaizen», es decir, el principio de mejora continua, es el de la disciplina operativa. Ésta se puede definir de forma práctica como «la forma de seguir… es un método».  En términos sencillos, la disciplina operativa es el corazón de la estabilidad en la ejecución de los procesos de una organización. Si lo pensamos de manera simple, un trabajador tiene un estándar de operación que es su guía de trabajo, durante la ejecución de los procesos, lo único que tiene que hacer es seguir de forma disciplinada la mencionada guía cada vez que realice sus tareas. Por lo tanto, a ese elemento gerencial es lo que llamamos disciplina operativa.

En la gestión deportiva la disciplina operativa es crucial y vital. Cada atleta tiene un programa de entrenamiento que tiene que cumplir de manera rígida, estricta y disciplinada, si realmente se quiere ser un deportista de alto desempeño. De este argumento, surge una pregunta fundamental: ¿será que el valor de la disciplina operativa del kaizen sea una pieza clave para conseguir resultados deportivos de los atletas mexicanos? La respuesta con un cierto asterisco (sólo son competidores del continente americano) es por supuesto: sí. Y el ejemplo más notable es el resultado obtenido por la delegación mexicana en los juegos panamericanos de Lima, Perú, 2019. La delegación obtuvo un resultado histórico en esta justa panamericana en términos totales de medallas con 136 (la máxima cosecha en su historia). El detalle fue 37 de oro, 36 de plata y 63 de bronce, superando lo logrado en Guadalajara 2011 con un total de 133 medallas, y por supuesto en Toronto 2015 con un total de 95 medallas.

Escuchando las entrevistas a los atletas ganadores, independientemente que fueran de oro, plata o bronce, siempre existía un común denominador en sus respuestas además de los agradecimientos: el entrenamiento duro y disciplinado que realizaron para llegar a ese momento. Algunos atletas incluso son ejemplo de, además de disciplina operativa, de constancia operacional. Paola Longoria en raquetbol tricampeona panamericana y Paola Espinosa en los clavados con quince medallas panamericanas desde Santo Domingo, 2003. Todos y cada uno de ellos siguen un programa y un método de entrenamiento, trabajo duro, nutrición, descanso e incluso de creación de sueños (visiones personales). Y, sin lugar a dudas, seguir todos y cada uno de estos métodos y programas de forma disciplinada al menos asegura una posibilidad de lograr resultados exitosos en cualquier justa deportiva. Felicitaciones a todos nuestros atletas que viven cada día la disciplina operativa de la filosofía kaizen.