Por: Dr. Raúl Bringas Nostti, raul.bringas@udlap.mx

Profesor de Tiempo Completo del Departamento de Administración de Negocios Internacionales

RaulBringas-2 UDLAPDesde su introducción como moneda de uso corriente, hace más de una década, el euro ha estado acompañado por la controversia. Cuando recién comenzó a utilizarse, surgieron todo tipo de teorías conspiratorias a lo largo y ancho de los países que se unieron a la Eurozona. Había quienes aseguraban que el euro permitía esconder un aumento generalizado en los precios o que su creación favorecía a las grandes corporaciones en detrimento del ciudadano de a pie. Pocas personas consideraron las advertencias de los economistas de formación monetarista, que afirmaron que el euro era inviable y que desaparecería en algunos años.

Mientras que las teorías conspiratorias de inspiración popular no se materializaron, los sombríos augurios de algunos expertos sí están a un paso de hacerse realidad. El gran economista Milton Friedman tuvo voz de profeta y señaló, hace ya 13 años, que la primera gran crisis económica europea daría la cuchillada de muerte al euro. Se harían grandes esfuerzos por salvarlo, pero sería imposible.

Si damos a las palabras de Friedman la confiabilidad que se merecen, entonces nada va a impedir que el euro desaparezca. Los paquetes de rescate a Grecia y a otros países que caigan en una situación similar, serán inútiles. Por unos instantes, la enfermedad parecerá amainar, como ocurre en estas semanas. No obstante, meses después un nuevo elemento arreciará los problemas del euro y lo acercará a la tumba.

¿Por qué hay tanto interés por evitar la muerte del euro? ¿Cuáles serán los efectos de su desaparición? Mencionemos sólo algunos: 1) El ciudadano promedio de la Eurozona experimentará una pesadilla financiera: tendrá que restructurar ahorros y créditos, y replantear su esquema mental sobre los gastos de la vida diaria. En algunos países, los consumidores sufrirán una caída en su poder de compra. 2) Las compañías tendrán que enfrentar mayores costos de financiamiento y sobrevivir en un ambiente de negocios más incierto. 3) Entre los países europeos habrá grandes y pequeños perdedores, pero ningún ganador. El país más afectado será Alemania, que durante una década ha logrado vender más que nunca en Europa, gracias al poder de compra que el euro le otorgó a las economías que antes tenían monedas débiles. 4) La economía mundial perderá una de sus monedas favoritas de reserva y que se había convertido en un refugio para quienes no deseaban estar amarrados al dólar estadounidense. 5) ¿Por qué no decirlo? Pocos tan afectados como los turistas que visitan el Viejo Continente, pues tendrán que regresar a la constante y costosa conversión de las numerosas monedas nacionales.

Como bien se advierte, la desaparición del euro tendrá efectos nocivos para todos.