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Por: Mtro. Alejandro Ortiz Lima, alejandro.ortiz@udlap.mx

Profesor de Tiempo Completo del Departamento de Diseño de Información

Desde su origen, hasta la actualidad, las formas de comunicación han evolucionado a la par que los avances tecnológicos de las distintas sociedades. En los últimos años, el crecimiento vertiginoso de la tecnología ha provocado un fuerte impacto en las interacciones sociales, al punto de conformar modos completamente nuevos de comunicación escrita. El masivo uso del internet le ha reasignado a la escritura un papel importante en la comunicación habitual entre los seres humanos, dando lugar a algo que se podría denominar “oralidad escrita”, en la que se integran códigos y expresiones lingüísticas reconfiguradas y readecuadas a las características de los medios digitales de interacción comunicativa.

La facilidad para comunicarse de forma instantánea con otros seres humanos desde un smartphone, ha requerido y generado una simplificación de la lengua a fin de minimizar tiempos y esfuerzos. Este fenómeno ha propiciado la aparición de nuevas estrategias comunicativas por parte de los interactuantes en un chat,por ejemplo. Pensemos en la infinidad de expresiones humanas representadas por el tono de voz, la cadencia, los gestos, la mirada o proxemia presentes en toda conversación.

Todo esto se hace evidente, de formas insospechadas, en las conversaciones virtuales, por medio de estrategias que se van inventando y reinventando con el uso, casi con la misma velocidad con la que la tecnología de las comunicaciones avanza.

Las conversaciones mediadas por un chat son tan cotidianas para muchas personas como lo eran las conversaciones telefónicas hace apenas diez años. Ha surgido una serie de fenómenos comunicativos muy interesantes, como por ejemplo, los «préstamos lingüísticos», los cuales se refieren a aquellas expresiones léxicas propias de una lengua extranjera y que por su uso constante en los chats, terminan por ser aceptadas como parte de la lengua nativa, por ejemplo: «Ok», «bye». Otra estrategia fenomenológica muy usada es la «economía de lenguaje», que obviamente se refiere a la contracción de palabras hasta el morfema más mínimo, por ejemplo «xk», en lugar de «por qué» y el uso de elementos gráficos que sustituyen expresiones humanas complejas como los emoticons, entre otros.

Estas estrategias, entre varias otras, constituyen lo que se denomina competencia pragmática, que no es otra cosa que la capacidad cultural y cognitiva de generar y decodificar el discurso o el mensaje presente en la interacción conversacional. Finalmente son los hablantes los amos de la lengua, y son ellos, y no la ortografía o la RAE, quienes dictan las verdaderas reglas del juego del lenguaje puesto en uso.