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Por: Doctora Erika Palacios Rosas, erika.palacios@udlap.mx

Profesora de Tiempo Completo del Departamento de Ciencias Químico Biológicas

 

La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica que cada día cobra mayor importancia en el mundo. Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente existen más de 347 millones de personas afectadas en todo el mundo. Se prevé que la cifra aumente más de un 50% para el año 2030, convirtiéndose en la séptima causa de muerte a nivel mundial. La DM aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina (DM de tipo 1), o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce (DM de tipo 2). La insulina es una hormona que regula la entrada de azúcar a diversas células, controlando los niveles de azúcar en sangre. En una DM no controlada el aumento de azúcar en sangre (hiperglucemia) puede dañar gravemente diversos órganos y sistemas, trayendo consigo complicaciones graves como ceguera, nefropatías, infarto, amputación de miembros inferiores, entre otras. De entre estas, las complicaciones cardiovasculares representan 65% de las muertes de pacientes diabéticos.

De acuerdo a cifras oficiales de la OMS, en los últimos años, el número de personas enfermas de DM ha aumentado en los países recién desarrollados o en vías de desarrollo; pasando, desalentadoramente, de estados de desnutrición a estados de malnutrición en estas poblaciones. Las cifras en niños y adolescentes continúan aumentando de manera descontrolada en un gran número de países, por ejemplo, en Estados Unidos representa la mitad de los nuevos casos diagnosticados. Desafortunadamente, al ser una enfermedad cada vez más frecuente en nuestro país —representando la primera causa de muerte— la sociedad la considera “normal” y le resta importancia al no seguir las recomendaciones del sector salud. Se ha recomendado realizar alguna clase de actividad física moderada durante treinta minutos diariamente, asimismo, mantener una dieta saludable que contenga frutas, hortalizas y una cantidad reducida de azúcar y grasas saturadas, para prevenir la aparición de la DM de tipo 2; la cual representa 90% de los casos de diabetes en el mundo y suele estar relacionada con la obesidad.

En definitiva, es necesario hacer conciencia de la gravedad de esta epidemia que amenaza cada día con mayor fuerza la salud de la población. Necesitamos fomentar en nuestras familias un estilo de vida saludable que nos permita llevar a cabo una estrategia efectiva de prevención de la DM. De esta manera, trabajando todos juntos, sociedad y gobierno, lograremos revertir este grave problema de salud mundial.