apropiaciones (2)

La alumna Ariana Rubí, de quinto semestre del Departamento de Artes plásticas presentó, este 30 de octubre, la obra Apropiaciones en el espacio cultural la Luz de la Nevera. Este proyecto comienza con el deseo de poseer algo que no se había “ganado” por la simple satisfacción personal de la artista. El juego del tomar siguió pero ya no fue con la finalidad de robar por robar. Los objetos tomados cambian su contexto; comienzan siendo objetos comunes para su consumo y se transforman al ser sometidos en una instalación artística. “Hay objetos que fueron robados en una mesa con placas en la pared que incluyen el nombre del objeto, las coordenadas, la fecha y hora del robo. La instalación cuenta con dos sistemas de alarmas que cuando el público se acerca con la intención de tomar un objeto se activan con la finalidad de exhortarlos a no tomar algo que no es suyo” señaló la artista durante la inauguración. No te pierdas esta experiencia y visita esta nueva exposición.

Hoja de sala

La traba posesiva, a propósito de Apropiaciones, de Ariana Rubí

Cuando ponemos el ojo en una persona, un lugar, un objeto que nos llama la atención, se vuelve una posesión de nuestra mente. Incluso cuando todavía no está en contacto con nuestras manos, cuando es imposible ese contacto, lo queremos tener, gozar y, por supuesto, beneficiarnos de él. La posición nació del poder que al mismo tiempo aborda desde el miedo que causan los valores, las reglas y los castigos. Aún cuando ningún objeto le pertenece a nadie ni a nada y al mismo tiempo nos pertenece todo, la naturaleza del hombre es el poseer.

Este proyecto comienza con el deseo de poseer algo que no se había “ganado”, sin hacer ningún tipo de “trueque” por la simple satisfacción personal del artista. El juego del tomar siguió pero ya no fue con la finalidad de robar por robar. Los objetos tomados cambian su contexto; comienzan siendo objetos comunes para su consumo y se transforman al ser sometidos en una instalación artística.

¿Hasta dónde se puede fragmentar la razón de ser de un objeto común? nosotros le damos el funcionamiento a todo entidad, así como las palabras nos pertenecen mientras no las hablamos, los objetos los “poseemos” mientras no los mostramos.  Pero en ese proyecto in-situ, el objeto no tiene su función común, se despliega completamente de su sentido “natural” para atravesar y concluir una cuestión moral. Contemplar el ready-made se vuelve obsoleto ya que no es un objeto que se analice estéticamente, la interacción con él simplemente es un evento neutro y lo que verdaderamente importa es la conclusión del artista con la respuesta del público.

 

Oscar Tufic