A propósito de la exposición 75 años-75 artistas: selección conmemorativa de Capilla del Arte UDLAP, compartiré por segunda ocasión un texto dedicado a una de sus obras, escrito por Carmina C. Ortega M., estudiante de Filosofía y prestadora de Servicio Social de Capilla del Arte.

 75 años-75 artistas está abierta el público hasta el 10 de mayo de 2015, de martes a domingo, de 11 a 19 horas, con entrada libre. Capilla del Arte UDLAP está ubicada en la 2 Norte 6, en el Centro de Puebla.

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 La ruptura con la naturaleza

La sombra de la memoria (2013) es una obra de Roberto Rugerio que consta de una impresión, en la que se muestra un árbol y, debajo, una fotografía en la cual se observa una calle de cemento pintada con algunas líneas amarillas que delimitan la acera y el lugar de los automóviles. Atrás de aquella escena, la sombra de una construcción y el tronco de un árbol cortado, como elementos que hablan sobre la ruptura del hombre con la naturaleza.

 El imaginario de un árbol que alguna vez tuvo vida y estuvo ahí, ¿dónde?, en cualquier parte, en una esquina, en la calle, en algún parque, dando, a través  de sus colores (verde y café), esperanza y fuerza, pero también oxigeno y armonía al extraordinario ecosistema en el que se desarrolla la existencia humana. Y, al mismo tiempo, recordando al individuo que es un ser viviente más que requiere de la naturaleza…

 Sólo el tronco de un árbol cortado queda de aquello que permitía al transeúnte guarecerse del ardiente sol o, en días de lluvia, protegerse de la humedad, descansar bajo las hojas de lo que ahora es un recuerdo, que ha sido sustituido por postes y cables de luz.

 ¿Acaso se conserva algún vestigio de aquel árbol en la memoria, en el recuerdo de la mente humana? o ¿solo se hallan sombras?, siluetas oscurecidas que forman las hojas, los libros, las mesas, los muebles… Ahí está el recuerdo claro de las raíces, el tronco, las ramas y el follaje, en el que la aves pusieron sus nidos, en el que los niños se subieron para contemplar el paisaje, en que se montó un columpio para disfrutar el aire…

 Ya no caerán más hojas, ni flores, ni frutos de lo real, porque, aunque de esto hay sombras, éstas se las lleva la luz y el viento.

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