Por: Sergio Picazo-Vela

Profesor investigador del Departamento de Administración de Empresas de la UDLAP.

sergio.picazo@udlap.mx

Dr. Picazo webEstamos viviendo una etapa de grandes avances tecnológicos. Periódicamente escuchamos sobre nuevos equipos. Los cuales suelen ofrecernos una cantidad de características nuevas por las que tenemos que pagar grandes cantidades: aún no pagamos nuestro teléfono inteligente cuando ya hay una versión más adelantada. Lo mismo pasa en las organizaciones en general, una empresa decide invertir en un equipo y, al poco tiempo, existirán equipos más avanzados. Las personas y las organizaciones deben considerar diversos factores para no incurrir en gastos innecesarios.

En México, en el mes de diciembre se dejará de transmitir la señal de televisión analógica para dejar únicamente la señal digital. Esto resulta en que los equipos de televisión analógicos no puedan recibir y, por lo tanto, mostrar la señal digital. Para que estemos preparados para recibir la señal digital, necesitamos un equipo digital o un convertidor de señal digital a analógica para los equipos de televisión analógicos que tengamos. Los precios de estas opciones son completamente diferentes, las pantallas, dependiendo de su tamaño, cuestan varios miles de pesos. Los convertidores, por otro lado, cuestan mucho menos de mil pesos.

Para no dejar a las familias de escasos recursos sin programas de televisión, que es la única diversión de muchas de ellas, en México se decidió otorgar más de nueve millones de pantallas digitales a estas familias. Los cambios de señal analógica a digital no son particulares al territorio mexicano. En todos los países se están realizando estos cambios. En Estados Unidos realizaron su apagón analógico en 2009. En ese momento, en lugar de otorgar televisiones digitales a las familias de escasos recursos, lo que les otorgaron fueron dos convertidores digitales por familia.

Si comparamos las dos estrategias podemos ver que un país primermundista con una gran cantidad de recursos económicos decide por un equipo más económico que un país en vías de desarrollo con muchas necesidades. Será que las familias de escasos recursos necesitan más de una pantalla que de alimentos, ropa o vivienda.

¿Cuáles serían las implicaciones de esta decisión? Las personas que recibieron la pantalla, ya no usarán la televisión analógica, lo que resultará tarde o temprano en más de nueve millones de equipos en los basureros municipales. Por el contrario, si se hubieran otorgado convertidores, los equipos analógicos seguirían funcionando. Además, con el diferencial de precio de las pantallas y los convertidores se abría podido invertir en otros rubros como alimentos, ropa o vivienda.

Actualmente en las noticias, escuchamos sobre las dos alternativas que tenemos para no sufrir por el apagón analógico. Los representantes del gobierno, senadores y diputados tenían esta información antes de decidir el comprar más de nueve millones de pantallas. Si los resultados de su inversión no parecen lógicos, entonces ¿qué es lo que los motivó a esto? Vivimos en un país con muchas carencias por lo que es necesario que se utilicen los recursos de forma adecuada.

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