El cambio climático provoca ondas cada vez más frecuentes e intensas advierte Dr. Polioptro Martínez Austria, académico de la Universidad de las Américas, quien alerta además de su mortandad.

Las ondas de calor han sido una constante del clima. Desafortunadamente, debido al calentamiento global cada vez son más intensas, más frecuentes y duran más días, eso se vuelve peligroso”, explica el Dr. Polioptro Martínez Austria, académico de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), en entrevista con el HuffPost.

Durante previo al verano se han registrado en la capital del país temperaturas de hasta 31.7 grados ­ –superando el récord de 1919 cuando se registraron 31.2 grados–, no será una rareza en el futuro.

 

Podría asegurar que conforme pasen los años tendremos cada vez más ondas de calor y más intensas.

-Dr. Polioptro Martínez Austria, académico de la UDLAP.

Aunque la temperatura es un buen indicador, el también director de la Cátedra UNESCO-UDLAP en Riesgos Hidrometeorológicos recomienda estar atentos al índice de calor, que es el promedio de la temperatura absoluta y la humedad relativa, pues conforme aumenta la humedad la percepción de calor es mucho más alta.

El Dr. Polioptro Martínez Austria pone como ejemplo Veracruz, que la semana pasada tuvo una temperatura de 33.7 grados, pero con humedades relativas del 60%. Al final, explica Martínez, el índice de calor en el estado era de 43 grados.

Centro del país “incomprendido”

Un aspecto importante que destaca el académico de la UDLAP es que cuando se habla del calor, no se debe comparar lo que ocurre en una región con otra. “Puede ser que en el norte de la República estén acostumbrados a 37 grados y no tengan un efecto importante en la salud, pero esa misma temperatura en CDMX con la adaptación menor que tienen los habitantes a temperaturas extremas más las islas de calor y otros procesos que generan incrementos locales de temperatura puedan ser bastante peligrosas”, explica.

Los retos del gobierno

Con 573 municipios en declaratoria de emergencia extraordinaria como resultado de esta onda de calor y con los recientes fallecimientos como consecuencia de esta, Martínez Austria pide no subestimar la importancia y los riesgos de una onda de calor: “Las personas tienden a pensar que es una molestia, pero no es así, son fenómenos graves”.

Los desastres naturales causan aproximadamente 50 mil pérdidas humanas al año en todo el mundo, de acuerdo con una investigación presentada durante una reunión de la Unión Europea de Geociencias.

Un estudio de Martínez Austria y de Erick R. Bandala refiere que de diez desastres naturales que causaron el mayor número de muertes en el mundo 2013, tres fueron olas de calor (en India, Japón y Reino Unido). Por esta razón el académico de la UDLAP espera que el gobierno implemente sistemas locales y divida al país en regiones, como sucedió en Inglaterra hace unos años.

“Tenemos que tener sistemas locales. Saber cuál es la temperatura umbral peligrosa para cada región del país y, para empezar, para cada gran ciudad. Un sistema que le indique a los ciudadanos a partir de qué temperatura tiene que empezar a tomar medidas y precauciones”, dice.

Síntomas que atender

Cansancio, deshidratación, piel seca, estos son algunos de los síntomas provocados por una onda de calor, por lo que se recomienda no hacer ejercicio durante el día, ponerse protector solar, hidratarse y comer saludable. El académico de la UDLAP también recomienda tratar de dormir fresco “para que tu cuerpo pueda recuperarse y que este estrés térmico no afecte demasiado la salud de las personas”.

El cambio climático y sus efectos

El Dr. Polioptro Martínez Austria considera que el cambio climático es mucho más complejo de lo que se piensa y que debemos reforzar el cuidado con las temperaturas extremos.

“Cuando le dicen a las personas que el calentamiento global ha aumentado 1.2 grados la temperatura del planeta, cuidado con ese número, no significa mucho, es el promedio. Hay lugares donde ha aumentado mucho más”, explica Martínez.

Culiacán es ejemplo de esto. Las temperaturas máximas en Culiacán en los años 70 alcanzaban en promedio 34 grados, de acuerdo con Martínez Austria. Para el año 2010, estaba en 38 grados, es decir, un aumento de cuatro grados en 50 años.