Dra. Erika Palacios Rosas

Profesora de tiempo completo del Departamento de Ciencias de la Salud

erika.palacios@udlap.mx

 

El consumo de medicamentos es una práctica habitual y cotidiana en nuestra sociedad. Los usamos para tratar o prevenir alguna enfermedad, pero, alguna vez nos hemos preguntado, ¿qué sucede con estas sustancias cuando las tiramos a la basura o cuando las excretamos por el inodoro?, ¿a dónde van y cómo pueden afectar al ecosistema?

En los últimos años la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre la contaminación por productos farmacéuticos, un problema sanitario del que poco se conoce. El primer caso documentado de alarma medioambiental sucedió entre 2000 y 2003, en Pakistán, donde se observó un incremento en la mortalidad de una especie de buitres que se alimentaban con ganado previamente tratado con diclofenaco, un antiinflamatorio que les produjo a estas aves fallo renal agudo y, consecuentemente, la muerte, situándolos dentro del listado de animales en peligro de extinción. Actualmente se conocen más casos de daño medioambiental por contaminación de productos farmacéuticos y, dentro de los más comentados, se encuentran la feminización y hermafroditismo en peces, el desarrollo de órganos sexuales deformados en reptiles y las disfunciones inmunológicas y reproductivas en focas grises, todo ello originado por la exposición a aguas contaminadas con estrógenos, sustancias químicas presentes en los anticonceptivos orales.

Asimismo, se ha detectado la presencia de residuos medicamentosos en aire, suelo, tejidos animales, agua potable y, en mayor medida, en aguas residuales por el mal manejo de desechos industriales, por las excretas de personas o ganado, y por la eliminación inapropiada de medicamentos caducados o no consumidos en la basura convencional o en el drenaje.

En México existen contendores específicos con las siglas SINGREM (ubicados en farmacias) para depositar medicamentos caducados o que ya no se necesiten, los cuales deben ser colocados junto con sus envases y cajas para facilitar su correcto manejo y posterior eliminación. Así, con estas acciones podemos disminuir el impacto que tiene la contaminación por productos farmacéuticos en nuestra salud y en el medio ambiente.