Alexandra Nicole Sánchez Lara

Estudiante de la Licenciatura en Administración de Empresas

La discriminación de género ha existido a lo largo de la historia ya sea en mayor o menor medida. Podríamos ejemplificar esta discriminación con diversos testimonios a lo largo del mundo, sin embargo, cabe destacar que cada vez más países realizan acciones encaminadas a eliminar este tipo de situaciones, puesto que entienden la importancia y los beneficios que conlleva terminar con dicha práctica.

En países como Japón la discriminación de género es aún más acentuada debido a la cultura que hace casi imposible que las mujeres tengan una carrera y una familia de manera simultánea. Este fenómeno no sólo lesiona a las mujeres japonesas, sino además a las compañías que no se benefician con las contribuciones de muchas mujeres talentosas.

Por otro lado, países como Bélgica, Dinamarca, Francia, Letonia, Luxemburgo y Suecia obtuvieron cien puntos en el informe del banco «Mujeres, empresas y la ley 2019», lo cual significa que reconocen a mujeres y hombres con los mismos derechos legales en las áreas examinadas. Hace una década, ninguna economía podía otorgarse ese logro. Según este índice, las economías que llevaron a cabo dichas reformas registraron un mayor crecimiento en el porcentaje de mujeres que trabajan, lo cual contribuyó al empoderamiento económico de éstas. En el caso de Islandia, un país que entiende la igualdad entre géneros, su gobierno ha aprobado una reforma legislativa que obligará a las empresas a demostrar que no discriminan a las mujeres con menores salarios en el mismo puesto de trabajo (la norma entrará en vigor en 2020).

En conclusión, considerando que las empresas actualmente están expuestas a un mundo cada vez más competitivo, es importante tomar en cuenta que el talento humano es un bien intangible fundamental si se desea lograr el éxito y crear una posición competitiva superior dentro del mercado. Para ello, las empresas deberán considerar favorecer la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, lo cual va más allá de superar la discriminación de género. Se debe de valorar al candidato/a por sus habilidades, conocimiento y experiencia, es decir, aquellos factores que realmente aportan valor a la empresa. Se trata de aprovechar al máximo el talento que tanto hombres como mujeres ofrecen logrando así organizaciones más sanas. Aunque éste no es un proceso fácil de realizar a corto plazo y requiera una fuerte voluntad política y un esfuerzo concertado de parte de los gobiernos, la sociedad civil, las organizaciones internacionales, entre otros, las reformas legales y regulatorias pueden desempeñar un papel fundamental, siendo un primer paso importante.

 

Revisado por: Dra. Marcela Haydée Ruiz Vázquez

Profesora de tiempo completo del Departamento de Administración de Empresas