Viernes de Cinexpectativas: Tintes y matices de rosa

En el marco de nuestra exposición El hilo de la vida. Bordados 1994-2015 de Carlos Arias, Capilla del Arte te invita a Masculino/Femenino, su nuevo ciclo de Viernes de Cinexpectativas. En esta ocasión proyectaremos Mi vida en rosa, cinta belga ganadora del Globo de Oro por Mejor Película Extranjera  en 1998. La cita es este 7 de agosto en punto de las 6:30 p.m. La entrada es libre.

A propósito de esta película, te compartimos la reseña escrita por Fernando Turrent, estudiante de Literatura y prestador de Servicio Social de Capilla del Arte (2 Norte 6, Centro de Puebla).

-Niño o niña siempre serás mi hijo.

-Nuestro hijo.

 la-vida-en-rosa

La vida siempre ha girado en torno a condiciones, bien y mal, sí y no, positivo y negativo, etcétera. La más insólita y autoimpuesta siempre recae en los bebés. Los pequeños infantes nacen y sus padres siempre van en busca de los claros distintivos que se pueden presentar ya sea en los zapatitos, en el gorro, los baberos y en los anuncios que vemos exclamar: “Es un NIÑO” o “Es una NIÑA” acompañado claramente del código cromático más condicionante: rosa o azul.

Ma Vie en Rose no sólo fue galardonada con el Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera en 1998 rompiendo récords de nominaciones y siendo un éxito ante la crítica, sino que fue una de las primeras películas que discuten sobre estos condicionamientos sociales en los niños ¿Es indispensable que los niños sean azules y las niñas rosas?

Alain Berliner nos acerca a la vida de Ludovic, un muchacho que está entrando a la pubertad quien cree que su nacimiento fue condicionado por un error científico: él es una niña dentro del cuerpo de un niño. De esta manera una serie de sucesos desencadenan ira, intolerancia, miedo y discriminación a su alrededor ya que la sociedad a la que pertenece es retrógrada e insensible ante la diversidad.

Lo interesante de la cinta recae en que Berliner nos retrata la perfecta casa de muñecas: mamá y papá, hermanos y hermana, coches y casas coloridas, trabajo seguro, amables vecinos; todo está perfectamente delimitado y fabricado que no puede romperse. Sin embargo Ludovic llega a destruir esa armonía ya que tras la máscara sonriente que presenta la sociedad se esconde el miedo, el rechazo y la discriminación. Al mismo tiempo el personaje principal de nuestra historia no sólo ya tiene conciencia suficiente de defender sus ideales y sus posturas sino que no está de acuerdo en que los niños deben de ser azules y las niñas rosas.

Ludovic es el reflejo de que nuestra vida no sólo está delimitada en colores y matices sino que también se mezclan para dar vida a nuevas formas, nuevas identidades, nuevas perspectivas… nuevos colores. Al mismo tiempo es esa lucha interna de los padres para ir en contra de lo que su hijo quiere, desea y sueña, de no mostrar la suficiente fuerza para vencer al estándar social y al “qué dirán”.  Pero sin importar eso, Ludovic va en contra de la sociedad porque es su vida de la que hablan, de esa manera se da cuenta de que no todo tiene que ser un solo color, sino que la misma vida te da matices, ya sean de azul o del mismo rosa.

Compartir