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      Existen diversas causas de los problemas personales que cada uno de nosotros vivimos; sin embargo, existe un factor que en ocasiones pasamos desapercibido y que es el motivo de muchas de nuestras dificultades: los pensamientos.Muchos de nuestros malestares que sufrimos no provienen ni son causados directamente por la experiencia que vivimos, sino por la manera en como la procesamos e interpretamos.

Existen creencias que nos ayudan a resolver nuestros problemas, pero otras nos los crean, agravan o intensifican.

Pensamos, luego sentimos. Este proceso sucede a una velocidad tan rápida que normalmente no nos damos cuenta de ello. Al no darnos cuenta de nuestros pensamientos, generalmente buscamos identificar las causas de nuestro malestar fuera de nosotros, creyendo que el evento o situación es la que directamente genera la emoción que sentimos, olvidando que son nuestros pensamientos e interpretaciones las verdaderas responsables.

A continuación un ejemplo:

 

En el ejemplo anterior se puede observar que lo que cada uno de nosotros pensamos respecto de la situación, es lo que genera la emoción. Ahora bien, existen diferentes tipos de creencias: unas que nos amargan la vida (ideas irracionales) y otras que nos ayudan a sentirnos bien o ser realistas con la situación que estamos enfrentando (ideas racionales).

Creencias que nos amargan la vida

Son las ideas que nos crean desmotivación, apatía, inseguridad y todo tipo de malestar emocional destructivo y tienen las siguientes características.

Son falsas:

No son verdaderas, no tienen consistencia real, no se apoyan en evidencia.

Son demandantes y absolutistas:

Piensan en realidades de todo o nada, si algo falla todo está mal. Si alguna vez alguien no nos da lo que queremos o esperamos, pensamos que siempre será lo mismo.

Son catastróficas:

Se interpretan los problemas con ingredientes catastróficos, horribles e insoportables. Tienden a exagerar la gravedad de los acontecimientos.

Son irresponsables:

Culpan a las situaciones o a los demás de los problemas propios, sin asumir la responsabilidad personal de los mismos.

Ahora que ya sabes de qué manera afectan tus pensamientos y las características principales de las creencias que nos amargan la vida, es momento de darte una técnica con la cual podrás combatirlas.

  1. Recuerda un problema en el cual hayas sentido una emoción negativa.
  2. Identifica los pensamientos que tuviste en dicha situación. Escribe todo lo que pensaste en el momento de sentir el malestar, de preferencia de forma exhaustiva para realizar un análisis posterior más completo.
  3. Detecta en tu lista de pensamientos las ideas irracionales. Descubrir las características propias de las creencias negativas: falsedad, irresponsabilidad, absolutismo, catastróficas.
  4. Después de detectar cuáles son las ideas irracionales, cambiarlas por racionales. Estas deben ser: verdaderas, probabilísticas, realistas, responsables, que produzcan bienestar emocional.

El pensamiento no es la única causa de los malestares. A veces, también se necesita hacer cambios en las situaciones, o comportamientos. Sin embargo, para descartar la contribución de las ideas en un problema, necesitamos asegurarnos de que las creencias irracionales han sido bien corregidas.

Si deseas adentrarte más en este tema te recomiendo el libro: ”Cómo no amargarse la vida”, de Eduardo Aguilar Kubli, Editorial PAX MÉXICO.

Y recuerda que en caso de necesitar apoyo psicológico puedes acudir al Depto. de Orientación Estudiantil (oficina CE 213, planta alta del Centro Estudiantil, extensión 2076).