Puedes recordar cuántos celulares has tenido a lo largo de tu existencia?, ¿cuántas computadoras o impresoras?, ¿pantallas o televisiones? , ¿consolas de video juegos?, ¿reproductores de música?

En nuestros días, el aumento en las capacidades y la innovación de los equipos de cómputo y electrónicos hacen que nuestras necesidades cambien constantemente, la vida útil de éstos no solo está determinada por su funcionamiento, sino por la fabricación de versiones más atractivas tecnológicamente hablando. Además, su costo cada vez menor, nos facilita en gran medida su adquisición y nos permite mantenernos “actualizados”.

No podemos dejar de mencionar también, que con el cambio del equipo viene el cambio de sus accesorios: si cambiamos de celular por ejemplo, tendremos un nuevo cargador, manos libres, cargador para el auto, cable para conectarlo a la computadora, etc.

Sin embargo, ¿qué hacemos con el equipo y los accesorios que dejamos de usar?

Muy posiblemente lo mantengamos en nuestras casas por un largo tiempo hasta que acumulemos una gran cantidad y el volumen haga inevitable desecharlo (Venderlo será prácticamente imposible considerando que se puede adquirir nuevo, más novedoso y a un bajo costo).

Toda esta basura electrónica que generamos, conocida también como E-Waste, se ha convertido en un tema muy importante en nuestros días pues el consumo de aparatos electrónicos ha crecido de manera exponencial en los últimos años. El problema de este tipo de basura no es solo la cantidad generada por las razones que ya mencionamos, sino también los metales y materiales tóxicos que se utilizan en su fabricación.

Algunos de los materiales utilizados en la fabricación de estos equipos se encuentran: plomo, cromo, mercurio, cadmio, litio, silicio etc., los cuales tienen efectos perjudiciales en la salud humana.

De acuerdo con un estudio publicado por PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente) “From e-waste to Resources”, el cual analiza cómo se maneja la basura electrónica en 11 países en vías de desarrollo, siendo nuestro país uno de ellos, cada año, nuestro país genera 47 mil 500 toneladas de desechos proveniente de PC. A esto se le deben agregar nueve mil 500 toneladas de impresoras inservibles.

Aunque en materia de legislación en nuestro país hay mucho camino por recorrer para asegurar una correcta clasificación de este tipo de desechos, como usuarios finales, podemos aportar mucho haciendo un uso responsable del equipo que adquirimos.

Evitar hacer cambios de equipo cuando el que aún tenemos es completamente funcional, ayudará a disminuir este gran medida este problema.

Has un uso responsable de tu equipo, ¡Tu ayuda puede hacer un cambio!