“El factor más importante en el aprendizaje es lo que el sujeto ya conoce”  David Paul Ausubel

¿Cuántas veces te ha pasado que en tus clases los profesores te bombardean de información y no sabes cómo distinguir entre lo más relevante y lo que vuelve innecesario? ¿O que simplemente tienes noción del todo, pero no sabes cómo organizar tus ideas? Muchos nos vemos “estancados” en cuanto nos dejan leer como 10 hojas llenas de información y lo único que nos viene a la mente es que debemos aprendernos como pericos cada palabra de cada párrafo a sabiendas que probablemente no alcancemos realmente a comprender de qué trató el texto. ¿Servirá de algo?

Para poder facilitarnos el desarrollo de ideas y comprensión de textos existen los mapas conceptuales. Una de las tantas aplicaciones de los mapas conceptuales es organizar y representar las ideas principales de un tema de estudio de una manera breve y simple, de esta forma pueden servirte de apoyo y/o retroalimentación del contenido estudiado. Asimismo, con ellos puedes desarrollar ideas y conceptos, estudiar para los exámenes, organizar el material de repaso, pensamientos y también crear mapas de ideas.

¿Sabías que… el ejercicio de elaboración de mapas conceptuales fomenta la reflexión, el análisis y la creatividad?

Cuando realizas un mapa conceptual, te relacionas con los conceptos y te empapas del contenido, cuando estudias utilizándolo, la información se registra de manera estructurada en tu mente y por tanto la posibilidad de recuperarla mediante el recuerdo y la abstracción se ve mejorada. ¿Te ha pasado que haces un acordeón y lo repasaste tanto que ni lo usas y hasta recuerdas en dónde pusiste cada concepto?

El diseño de los mapas conceptuales consta de: conceptos importantes o principales ubicados dentro de cajas o círculos, seguido por las relaciones que existen entre éstos también ubicados en sus respectivas cajas y por último, de líneas o flechas que conectan las ideas relacionadas.

Para poder crear un mapa conceptual que realmente te sirva toma en cuenta:

  • Leer cuidadosamente el texto y trata de comprender el tema de la manera más clara posible.
  •  Si no entiendes algunas palabras, subráyalas y posteriormente búscalas en el diccionario.
  • Identificar y separa las ideas más importantes dentro del texto.
  • Encontrar los subtemas o relaciones que cada idea principal tiene.

Recuerda que un mapa conceptual debe estar construido de manera que tenga significado para la persona que lo realiza y le entienda, por eso busca que tenga significado para ti.

Construye tu mapa.

  1. Haz tu lista de conceptos claves del tema. Del contenido, selecciona las ideas más importantes, pero evita regresar al texto cada vez que quieres comprobar el concepto. Los conceptos claves o principales se encierran en un cuadro o elipse.
  2. Agrupa los conceptos que se encuentren relacionados, cuando hay conceptos que puedes incluir en dos o más grupos, significa que tienes un concepto más genérico.
  3. Coloca los conceptos por orden de importancia: lo más importantes en la parte superior y los menos importantes en la parte inferior o del más abstracto y general al más concreto y específico.
  4. Une las ideas mediante líneas o flechas y relaciónalos con una palabra de enlace que los identifique. Un enlace define la relación entre dos conceptos, cuando recorres tu mapa, deben de leerse frases completas y correctas.
  5. Revisa tu mapa, lee las frases que se formaron y revisa que sea consistente con el contenido que leíste.
  6. Reflexiona si no hay más relaciones que puedan formarse a partir de lo que previamente estableciste, es posible que algunos niveles se puedan conectar  en más de un sentido.

Recuerda de hacer uso de estos tips para la próxima vez que tengas que estudiar para un examen o bien para aclarar tus dudas sobre un tema. ¡Te puede servir de mucho!

Si estás interesado en algún taller no dejes de estar atento a aquellos que ofrece la Dirección de Programas Estudiantiles ubicada en la  Oficina CE 213, la planta alta del Centro Estudiantil, Tel. 01 (222) 229 20 76