Por: Dr. Nicolás López Tamayo, nicolas.lopez@udlap.mx

Catedrático de Tiempo Completo del Departamento de Arquitectura

Foto_21_texturaEn la cuarta semana de febrero se desarrolló el congreso anual del Departamento de Arquitectura de la UDLAP. En esta ocasión, se trató el tema de la conciencia social y de cómo los diseños contribuyen a la formación de esta, en un sentido individual y colectivo. Particularmente, cómo los diseñadores y proyectistas pueden contribuir a la solución de problemas de vivienda, de ciudades, de regiones, del paisaje y el diseño de objetos de la vida cotidiana, en el marco de una preocupación que estuvo latente entre los participantes: la calidad de vida de la población.

En efecto, los discursos tuvieron una lógica que fue de lo general a lo particular sobre el diseño y la arquitectura. El primer eje temático abordó la cuestión urbanista. Se presentaron los proyectos de espacios públicos para la Ciudad de México a los que siguió la exposición del grupo EDU de Medellín, Colombia. Su presentación denotó claridad en la propuesta de urbanismo social, con una sólida conceptualización y mucha experiencia en la participación social, —qué lejos está nuestra ciudad de Puebla de que algún día se pueda implementar el urbanismo social y no el urbanismo autoritario y tecnocrático de los últimos años. En la conferencia, quedó claro que urbanizar o crear “obras faraónicas” en las ciudades no es hacer ciudad, de lo que se trata es de reconstruir tejidos sociales, calidad de vida, equilibrios medioambientales. Inmediatamente después, se abordó el tema de la responsabilidad social del arquitecto y su vinculación con los llamados grupos vulnerables —léase pobres—, existentes en este mundo neoliberal y globalizado, mediante el empleo de técnicas y criterios bioclimáticos tradicionales. Estos grupos sociales, generalmente del campo, han creado problemas que hoy en día tienen que solucionar los arquitectos desde su formación, como es el caso de los métodos constructivos, la participación social y el uso de los materiales y las técnicas tradicionales. Aspectos que obligan a los profesionales a abandonar la frivolidad y el ‘vedetismo’ que prevalece en el medio laboral de los arquitectos y diseñadores.

Para la sesión vespertina, los asistentes al congreso se conmovieron con la presentación de la relación entre arquitectura y el respeto hacia el medio ambiente y sus productos. En contraste, otro ponente expuso el paradigma de la práctica del diseño, la cual necesariamente implica la destrucción-transformación de la naturaleza.

En suma, fue un evento muy aleccionador. A mí, sólo me resta señalar una frase: “hacer arquitectura para la humanidad” es posible con una buena dosis de humildad y de sencillez por parte de los arquitectos, urbanistas, planificadores y diseñadores de objetos.