Mtro. Samuel Cortina

Por: Mtro Samuel Cortina Arteag,asamuel.cortina@udlap.mx

Jefe del Departamento de Diseño de Información Visual de la UDLAP

¿Cómo se llama la mayor luna del planeta enano Plutón? Preguntas como esta parecen reservadas únicamente a especialistas o expertos en la materia. ¿Quién si no un astrónomo podría saber que Caronte, descubierto en 1978 por James Christy, orbita alrededor de Plutón, junto con otras cuatro lunas más? Respuesta: cualquier persona con un smartphone.

Los avances tecnológicos de la llamada “era de la información” permiten por primera vez en la historia, tener a nuestro alcance y de forma inmediata esta y muchas respuestas más, incluso, para las preguntas más extrañas, exóticas o inútiles. ¿Quiere saber cuál fue el sabor de helado favorito entre los republicanos de Estados Unidos en el año 2011? Resulta que fue el chocolate, con un 32% de las preferencias, 4 puntos arriba del segundo lugar, vainilla y 8 sobre galletas y crema. Por cierto, entre los demócratas, el favorito fue vainilla… ¿no lo cree? Visite www.prnewswire.compara la lista completa.

También, la era de la información nos permite aprovechar la tecnología para temas mucho más importantes, críticos y relevantes. La información inmediata, confiable y certera es piedra angular en ámbitos y sectores como el bursátil, el médico, el turístico, el policiaco, el militar. Sin embargo, para el usuario común, ya no basta con tener información al instante, es tanto o más importante contar con los mecanismos para poder comprenderla, apropiarla y aprovecharla. Es ahí donde está la verdadera maravilla en la nueva evolución de la información. De nada sirven los más de 5 millones de terabytes de datos que, hasta 2011, conformaban la Internet, si no existen formas de acceder a ellos de manera rápida, clara, simple pero, sobre todo, “significativa”.

Estos datos calculados en bytes, son sólo ceros y unos hasta que alguien se encarga de convertirlos en información, es decir, en fotografías, videos, gráficos, mapas, sonidos y textos. Sin embargo, el proceso de producción de información no debe detenerse ahí. La producción de información significativa requiere de especialistas que entiendan que no se trata de apilar archivos fotográficos en una carpeta virtual, sino de crear álbumes familiares que se puedan compartir. Que no se trata solamente de cartografiar geografías sino de indicar la ruta más corta y libre de tráfico entre dos puntos. Que no se trata de ayudar a un niño o a una niña a responder las preguntas de su tarea, sino de crear experiencias educativas que permitan la expansión de la imaginación, la creatividad y la emoción por descubrir. Es por ello que ahora, más que nunca, se requieren especialistas en preparación, composición, narración, producción y presentación de información, en síntesis: Diseñadores de información.

La Internet duplica su tamaño cada dos años, la saturación de información es tal que nos ha vuelto ciegos y sordos a todo lo que no consideremos comunicación significativa. Como lo hicimos con la televisión, ahora somos y seremos cada vez más selectivos. Más allá de la confiabilidad de las fuentes, demandaremos contenidos útiles, pertinentes, interesantes y capaces de generarnos experiencias significativas. Interactuar con contenidos así nos motivará, no sólo a aprovecharlos, sino a disfrutarlos y hasta a compartirlos. Los creadores de estos contenidos son ahora los nuevos diseñadores, y sus interfases las arenas donde se comunicará el mundo.