Ya en el mes del amor y por supuesto la amistad, y aunque para algunos es un día cualquiera y para otros un día comercial, formamos parte de la misma sociedad y todo indica que ya es febrero.

Es por eso que este post lo hemos dedicado no solo al amor, sino a las relaciones interpersonales que van más allá del enamoramiento, de la miel sobre hojuelas, en donde tu objetividad se torna presente “de nuevo”.

De repente te das cuenta que esa persona a la que ponías en un pedestal, no es tan “perfecto-a” como la imaginabas, pequeños detalles que antes te fascinaban ahora te vuelven loco, desde cómo se viste hasta como sonríe, son factores que pueden sacarte de quicio algunas veces.

¿Cómo es posible este cambio que pareciera tan radical?, pues bien cuando se termina el efecto del dulce enamoramiento, empiezan a aparecer un montón de detalles “incómodos” que nos hacen dudar si así era cuando lo conociste.

Este disgusto es el que causa mayor conflicto entre las parejas actuales, y es debido a diferentes factores personales, entre ellos la rutina a la que estamos acostumbrados, la edad, las costumbres y sobre todo un ego personal cuyos límites son inciertos. Éste último nos lleva a actuar de manera que nuestros placeres y necesidades son prioritarios; eso reduce nuestra tolerancia ante la frustración cuando vemos actitudes incompatibles con las nuestras, comenzamos a hacer observaciones que pueden provocar frustración y resentimientos que van dejando huella con el tiempo, aun cuando se haga con moderación y cariño, una sugerencia no deja de provocar conflicto.

A estas observaciones se le pueden dar soluciones muy sencillas, entre ellas, agradeciendo la sugerencia y decidir si se lleva el consejo a cabo o no, si tu pareja es respetuosa sabrá entenderlo. Sin embargo, en un nivel más complejo, cuando uno de los dos decide por el otro e impone un comportamiento, entonces estamos frente a un claro ejemplo de exigencia de  poder.

La línea entre una sugerencia y una imposición es muy delgada y debemos estar atentos a no sobrepasar ese límite que nuestra pareja ha dibujado. En este juego son dos los participantes, lo más importante es llegar a un punto medio y negociar. La voluntad de construir juntos es lo que nos ayuda a salir adelante sobre cualquier conflicto y es eso lo que debemos recordar las veces en que deseamos nuestra pareja sea de diferente manera o cuando nos quieran cambiar.

Si la relación se construye sólo en función de las peticiones de uno, entonces la relación se daña. Lo que ocurre cuando cedemos una y otra vez es que el otro se acostumbra a «tener la razón», se hace intolerante a la frustración y uno se pierde a sí mismo por dar lugar a las peticiones del otro.

Saber discutir sin ser agresivo es una forma de asumir y comprender las diferencias, es el principio de cualquier negociación entre dos personas que se respetan y se quieren por lo que son. No vale la pena evadir el conflicto para mantener la ilusión de un amor perfecto.

Esperamos que este 14 la pases increíble ya sea con tus amigos, tu pareja, tus mascotas, viendo tele, pero sobre todo disfrutando este día.
Recuerda que aquí en UDLAP festejaremos con comida, accesorios, cabina de fotos, amor, amistad y mucha diversión. Te esperamos en los jardines frente al centro estudiantil.
Además, compártenos tus fotografías e historias de amor y amistad @ UDLAP al correo web2.0@udlap.mx o con el hashtag #ElAmorEnLaUDLAP y durante el día de mañana las publicaremos.

¡Feliz 14 de febrero!

 

 

 

1 Alvarado, L. 2013 | Te amo... pero cambia