Llega Y tu mamá también, la segunda cinta del ciclo Fantasías estivales de Viernes de Cinexpectativas de la mano del director mexicano Alfonso Cuarón y con las actuaciones de los charolastras Diego Luna y Gael García Bernal. 

A propósito de esta producción, compartimos la reseña de la primera película, escrita por Christian Moreno Pineda, estudiante de Filosofía y prestador de Servicio de Capilla del Arte UDLAP – 2 Norte 6, Centro Histórico de Puebla. La proyección de la cinta es este viernes 8 de agosto a las 6:30 p.m. con entrada libre.


Y tu mamá también(2001)

DIRECCIÓN
Alfonso Cuarón
GUION
Alfonso Cuarón
Carlos Cuarón
FOTOGRAFÍA
Emmanuel Lubezki
MÚSICA
Varios
PRODUCCIÓN
Jorge Vergara

Y tu mamá también es la cuarta obra dirigida por Alfonso Cuarón, una irreverente cinta escrita en conjunto con su hermano, Carlos Cuarón, que engarza de manera muy particular un decisivo viaje de autodescubrimiento durante el verano y un claro discurso sobre la sociedad mexicana a principios de siglo XXI. Multipremiada obra nacida en parte por la asociación con el empresario mexicano Jorge Vergara y cimentada firmemente en el éxito internacional que La Princesita (1995) trajo consigo al director mexicano. Actualmente considerada una de las películas nacionales más taquilleras y –posiblemente- la más notoria en el extranjero.

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La trama es realmente sencilla: dos jóvenes de 18 años, originarios de la Ciudad de México, Tenoch Iturbide (interpretado por Diego Luna), el hijo idealista de un importante político y Julio Zapata (Gael García Bernal), un desobligado estudiante de clase media, se encuentran en las vacaciones previas al último año de preparatoria. En una boda familiar se encuentran con Luisa Cortés (Maribel Verdú) unos diez –o más- años mayor que ellos. Con la intención de seducirla, Tenoch la invita a Boca del cielo, una misteriosa playa en el estado de Oaxaca. Tras recibir una mala noticia Luisa decide tomarles la palabra al par de amigos y los tres emprenden un recorrido lleno de revelaciones y una que otra decepción; la amistad de Julio y Tenoch es puesta a prueba, mostrándoles esa parte amarga y penosa del aprendizaje.

Formalmente Y tu mamá también es una plataforma de ensayo para los hermanos Cuarón. El estilo visual que caracteriza a Alfonso es posiblemente uno de sus grandes méritos, las tomas largas y un procedimiento de encuadre que emula la mirada de un observador casual, una especie de cámara-sujeto. Por otro lado, a nivel de guión, Carlos trabaja la construcción de una historia y personajes que se podrían juzgar, al intentar tan insistentemente la categoría de “lo típico”, terminan por resultar un tanto caricaturescos e irónicos, deudores en mucho a cierto realismo mágico; un procedimiento que se muestra muy bien en Rudo y Cursi (2008). También es de señalar el hecho de que a excepción de la música que proviene de los estéreos y radios, la película no cuenta con un score original.

Aunque de entrada suene un poco aventurado, no es mentira que un número significativo de personas juzga que las pretensiones de esta cinta se agotan en los desnudos y escenas eróticas. Algunos otros no dudan en afirmar que el viaje de Tenoch y Julio rumbo a Boca del cielo representa la búsqueda de su identidad sexual. Por nuestra parte y  a diferencia de estos dos grupos, preferimos afirmar que una de las intenciones soterradas en al cinta es el análisis, histórico, político, institucional y cultural de una sociedad mexicana que se enfrentaba a un nuevo siglo, nuevo gobierno, en resumen, a una nueva forma de vida –que ahora mismo comienza a  parecer lejana-.

Habitar el mundo es habitar un lenguaje, dice unos de los principios de la hermenéutica, y esto último ha de entenderse en dos sentidos, por una parte el lenguaje media nuestro contacto con todos los fenómenos del mundo, prescribiendo de cierta forma toda experiencia; por otra parte debe entenderse que el lenguaje da cuenta de todos los intereses, pasiones, manías, complejos y censuras de un pueblo; exactamente eso se hace patente en Y tu mamá también. Aunque muchos lo pasen por alto, los diálogos hacen visibles por lo menos dos cosas importantes y muy arraigadas en la cultura mexicana: la intolerancia a la diversidad sexual y el resentimiento fruto del antagonismo social. Para Tenoch y Julio estos son dos abismos que resultarán infranqueables.

Al final algo curioso pasa con la cinta, ciertamente las situaciones y personajes rozan con lo caricaturesco pero son anclados a la realidad por la serie de referencias que el omnisciente narrador va soltando de tanto en tanto, como largas patas monstruosas que sostienen las más caprichosas figuras. Un gran acierto el narrador, pero al mismo tiempo una limitante que le “corta los brazos” a las afecciones de los personajes; si bien tampoco es que los personajes y situaciones  sirvan de pretexto para armar un ensayo fílmico sobre la realidad mexicana, lo que acontece a los personajes tras ese viaje de doloroso descubrimiento, es algo que no podemos conocer, todas las conclusiones el narrador se las calla, tal vez a razón del decimo punto en el “manifiesto charolastra”: la neta es chida pero inalcanzable.