En el marco de nuestra exposición El hilo de la vida. Bordados 1994-2015 de Carlos Arias, Capilla del Arte te invita a Masculino/Femenino, su nuevo ciclo de Viernes de Cinexpectativas. En esta ocasión proyectaremos Todo sobre mi madre, la cinta que le abrió las puertas de Hollywood al español Pedro Almodóvar. La cita es este 31 de julio en punto de las 6:30 p.m. La entrada es libre.

A propósito de esta película, te compartimos la reseña escrita por Fernando Turrent, estudiante de Literatura y prestador de Servicio Social de Capilla del Arte (2 Norte 6, Centro de Puebla).

Las madres nunca se equivocan… ¿o sí?

Anoche mi mamá me enseñó una foto de cuando era joven.

Le faltaba la mitad. No quise decírselo pero

a mi vida también le falta ese mismo trozo.

 

El amor profundo y el amor desesperado, la inocencia y la búsqueda de una identidad, el legado y la maternidad. Almodóvar sorprende a la crítica y al público en 1999 con el filme Todo sobre mi madre en donde, tras su espectacular actuación en Carne trémula, Penélope Cruz empieza a explorar nuevos caminos en su interpretación encarnando a la Hermana Rosa, la madre del otro hijo de Lola, el padre de Esteban, quien es buscado por Manuela para comunicarle la noticia sobre la muerte de su hijo. Esta búsqueda se da en contra de prejuicios, actitudes, preferencias y, ante todo, en contra del amor que una madre le tiene a un hijo y la pérdida del mismo que engloba cada paso que da en busca de ella misma.

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Manuela no sólo busca al padre de su hijo en ese mundo secreto y oscuro, sino que esa búsqueda es el reflejo de una necesidad extrema de acoger a un hijo. Al mismo tiempo Almodóvar nos crea un universo paralelo entre el cine de antaño, el cine actual y el cine de la vida. Cada paso que dan los personajes es planeado por el director manchego y al mismo tiempo condicionado por el cine de Hollywood y por la circunstancia; ese contacto entre las actrices, las acompañantes y las amigas transexuales generan en Manuela no sólo la incertidumbre del pasado, sino la búsqueda de un futuro. Asimismo se buscan eliminar los prejuicios sociales sobre hablar abiertamente del VIH y de las consecuencias que esto conlleva: la madre de Rosa no sólo es el reflejo de la ignorancia y de la intolerancia, sino el reflejo del antiguo refrán: “La madre siempre tiene la razón”. Pero a veces las madres no sólo no tienen la razón sino que se equivocan, destruyen y acaban por olvidarse de lo que más quisieron.

Como en casi todos los filmes de Almodóvar, hay dos caras para este actuar. La madre a quien no le interesan las circunstancias, los prejuicios y, sobre todo, las decisiones equivocadas; la que cría, la que abraza y la que busca eliminar ese espacio vacío; la madre que acoge en sus brazos a un hijo ajeno para continuar con su legado, para reencontrarse con esa sensación de pérdida y de abandono y ante todo para volver a criarlo y darle una identidad encerrada en el nombre del padre, del hijo y de la nueva vida: Esteban.