Para el siglo XXI, el Mexico City College, nombre con el que se fundó la Universidad de las Américas Puebla, en 1940, llevaba varias décadas asentado en la ex Hacienda de Santa Catarina Mártir y cosechando logros y creciendo en muchos sentidos. Hacia el final de esa primera década del tercer milenio, la Revolución cubana cumplía 50 años de vida en el mismo contexto de un mundo transformado por el terrorismo de Al Qaeda tras el ataque al WTC el 11 de septiembre de 2001.

Para ofrecer un panorama de esta nueva realidad del siglo y de los sueños revolucionarios en América Latina, los Viernes de Cinexpectativas en su ciclo Américas: 75 años, presenta la cinta Memorias del desarrollo, joya del cine independiente cubano que entre otras peculiaridades se ostenta como la primera película coproducida entre la isla y el imperio yanqui. La cita es este 11 de diciembre de 2015 a las 6:30 p.m. en Capilla del Arte UDLAP: 2 Norte 6, Centro de Puebla. La entrada libre. Antes o después, te invitamos a leer la reseña de Fernando Turrent, estudiante de Literatura y nuestro prestador de Servicio Social.

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Desarrollo y revolución

Los ideales dentro de una revolución no admiten vuelta atrás. Sin embargo para algunos combatientes la revolución termina, las batallas se quedan estancadas y la ideología empieza a decaer; se establecen regímenes, las políticas exteriores agrandan el campo para el desarrollo, se limita o se compra a la prensa y la revolución pierde sentido. Muchas revoluciones forjaron realidades, principalmente las de América Latina. Sin embargo solo una no quedó clara en su fin, la Revolución cubana.

Corre el año 2010, hemos alcanzado la “plenitud” del siglo XXI y las películas se han amalgamado con los documentales y han empezado a generar polémica, emociones y un fuerte sentimiento de compromiso. Pero labor más grande no hemos encontrado que en las películas Memorias del subdesarrollo, de Gutiérrez Alea “Titón” y Memorias del desarrollo de Miguel Coyula, basados ambas en novelas homónimas de Edmundo Desnoes. En Memorias del desarrollo vemos plasmada la vida de Sergio Garcet un cubano que ha abandonado su isla y empieza a entender que las ideas, la cultura y la sociedad cambian de perspectiva ahora que se encuentra lejos de su terruño. La ambigüedad presentada en este nuevo sitio se encuentran no sólo los más claros ejemplos del desarrollo, sino una vacuidad que amenaza con destruir las ideologías, las creencias y sobre todo a uno mismo. A través de una serie de flashbacks y collages de la vida de Sergio entendemos los pormenores de la Revolución, el contraste de los dos mundos y sobre todo el paralelismo que hay entre el subdesarrollo y el desarrollo de una sociedad.

Así como la mezcla de técnicas apreciadas en la cinta, vemos que el desarrollo cultural, social y económico de una sociedad recae, en ocasiones, en fenómenos vagos y en la extinción de la intelectualidad, generando así un compromiso hacia las ideas y la misma forma de pensar. Como una fogata que no recibe suficiente oxígeno se condena al ser humano a perder esa esencia que lo hace único para integrarlo al modelo social establecido por quienes lucran con el poder, atando las posibilidades de un cambio y sofocando así las ideas de revolución, reinvención y reintegración. El objetivo del filme es una amalgama de visiones, eventos traumáticos, amores truncados y sobre todo el cambio de perspectiva tras los desastres que acabaron no solo con un esquema social, sino con la misma capacidad de los ciudadanos para ver consumada su re-evolución.

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