Mtro. Francisco Calleja y Mtro. Javier Piñataro

Departamento de Finanzas y Contaduría UDLAP

francisco.calleja@udlap.mx y javier.pinataro@udlap.mx

En el primer parcial hubo que alertar –en primavera de 2017– al 44% de los alumnos, 48% en financiera, 32% en costos y 29% en gerencial –en otoño– sólo se necesitó alertar al 30%, 36% en financiera, 36% en costos y 9% en gerencial. Tanto el porcentaje total como el porcentaje por materia disminuye, excepto en costos.

En el segundo parcial se alertó en primavera al 47% de los alumnos, 56% en financiera, 34% en costos y 23% en gerencial, en otoño sólo fue necesario alertar al 19%, 22% en financiera, 30% en costos y 2% en gerencial. Tanto el porcentaje total como el porcentaje por materia fue menor, esta vez sin la excepción de costos. Adicionalmente, en primavera los alertados aumentaron entre primer y segundo parcial, con excepción de gerencial, y en otoño los alertados disminuyeron en total y por materia.

En el tercer parcial, hubo que alertar en primavera al 48% de los alumnos, 53% en financiera, 30% en costos y 38% en gerencial, en otoño sólo se necesitó alertar al 18%, 21% en financiera, 30% en costos y 0% en gerencial. Tanto el porcentaje total como el porcentaje por materia disminuyó, excepto en costos que se mantuvo igual. En primavera los alertados aumentaron entre segundo y tercer parcial en total y en otoño los alertados disminuyeron en total: en ambos semestres el comportamiento por materia fue diverso.

Parece necesario continuar recabando información, cuando menos de dos semestres más para corroborar o rechazar las varias hipótesis que se han generado, pero es evidente que hasta el momento los números mejoraron y cualitativamente se han recibido comentarios de agradecimiento de los alumnos por ser alertados: se percibió mayor interés, y de forma temprana, por el desempeño que cada uno tiene en el curso, lo cual es el objetivo, por aquellos que obtienen calificaciones que los ponen en riesgo de reprobar y, en algunos casos, hasta de abandonar la universidad. Hacia ellos están enfocadas las alertas, a los casos de alumnos que niegan la realidad y que son capaces de argumentar que una calificación reprobatoria «no es un mal resultado» o que han «mejorado» entre un parcial y otro, aunque ambas notas sean reprobatorias.

Por otra parte, ciertos malos hábitos de algunos sectores de la comunidad estudiantil generan que la preocupación por reprobar un curso no se vuelva concreta y los impulse a tomar acciones hasta las últimas semanas de clase, cuando es muy difícil encontrar soluciones; lo que sí cambia es la percepción que se tiene después del primer parcial y, desde ese momento, se toman acciones correctivas.