Dra. Elitania Leyva Rayón

Directora académica del Departamento de Economía

elitania.leyva@udlap.mx

La economía conductual es una rama de la Economía que estudia el comportamiento de los sujetos a través de procesos cognitivos y motivacionales con el propósito de formular una teoría sobre el comportamiento y analizar su ajuste a los supuestos del marco de decisión racional. Los temas más estudiados dentro de esta rama son la racionalidad, heurística y los sesgos cognitivos. Respecto a la racionalidad, contrasta al homo economicus (que intenta maximizar su utilidad como consumidor, o su beneficio como productor) con el homo sapiens (que posee imperfecciones en su razonamiento). Por su parte, la heurística se refiere a que las personas a menudo toman decisiones basándose en reglas que no son estrictamente precisas ni fiables en cada situación, a través de atajos mentales para tomar una decisión compleja en un ambiente de incertidumbre, lo cual implica gran manejo de información.

Los temas heurísticos son causados por los recursos cognitivos limitados que poseen los individuos respecto a memoria, capacidad para efectuar cálculos y procesar información; en general son útiles, pero algunas veces generan errores severos y sistemáticos, y los tres principales asuntos de la heurística son la representatividad, disponibilidad y anclaje.

En el primero, los individuos emiten juicios y predicciones basándose en analogías y estereotipos, en lugar de basarse en el análisis estadístico. Se trata del grado en que un objeto o idea se ajusta a un estereotipo y se evalúan las probabilidades de que tan representativo es dicho objeto o idea del conjunto al cual se considera que pertenece. Por tanto, se le da un peso excesivo a la información que está disponible y se tiende a ignorar las tasas de base y el tamaño de la muestra.

En el segundo, los individuos evalúan la probabilidad de los eventos en función de su disponibilidad en la memoria, es decir, es el proceso de juzgar la frecuencia por la facilidad con que los ejemplos le vienen a la mente, sobreestimando aquella información que es intuitiva y fácil de recordar en perjuicio de los datos abstractos. De modo que, los individuos tienden a sobreestimar la probabilidad de dos eventos concurrentes según el número de asociaciones similares que son fácilmente recordadas, ya sea por experiencia o por influencia social.

Y, en el tercero, los individuos desarrollan estimaciones rápidas, iniciando con un número con el cual están familiarizados y luego ajustándolo para reflejar nueva información y llegar a la respuesta final, dicho valor inicial funciona como ancla a los juicios que, posteriormente, son emitidos. Así, los individuos efectúan estimaciones de valores basadas en un valor inicial (ancla) derivado de hechos pasados o de cualquier información disponible y definiendo desde ese valor ajustes insuficientes para determinar el valor final. Finalmente, los sesgos cognitivos son alteraciones en la mente humana que son difíciles de eliminar y que llevan a una distorsión de la percepción, a un juicio impreciso o a una interpretación ilógica. A partir del estudio de dichos temas, la economía conductual trata de formular una teoría más realista sobre el comportamiento económico de los individuos, teniendo en cuenta sus emociones e intuición.