Dra. Elitania Leyva Rayón

Directora académica del Departamento de Economía

elitania.leyva@udlap.mx

El pasado 9 de julio ocurrió una terrible e irremediable tragedia para el medio ambiente: el derrame de tres mil litros de ácido sulfúrico en el mar de Cortés por parte de la empresa minera y metalúrgica Grupo México. Como era de esperarse, días después de la tragedia comenzaron a surgir fotografías y videos en redes sociales de diferentes especies marinas muertas o moribundas sobre las playas de Guaymas y de San Carlos en Sonora. Al respecto, el gobierno ordenó una investigación a través de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) para determinar la responsabilidad legal de la empresa. Después de un procedimiento de inspección, la PROFEPA decidió clausurar la Terminal Marítima de Guaymas de Grupo México, aunque fue únicamente la zona en donde se lleva a cabo el embarque de ácido sulfúrico (químico fuertemente corrosivo que se utiliza para separar el cobre del mineral común).  Por su parte, dicha empresa argumentó que el incidente se debió al fallo de una válvula en sus ductos durante unas pruebas para cargar una embarcación. No obstante, no es el primer daño al medio ambiente que se le atribuye a esta empresa, hace menos de cinco años vertió sustancias tóxicas en ríos de Zacatecas y Sonora que tuvieron un impacto ecológico severo en actividades de agricultura y ganadería, así como daños a la flora, fauna y población de la región.

Por otro lado, la Bolsa Mexicana de Valores registró una pérdida acumulada en el valor de las acciones de esta empresa desde que la Secretaría del Medio Ambiente anunció que podría suspenderla de sus actividades industriales debido a los 22 accidentes ambientales/laborales que se le atribuyen. Además, la Comisión del Medio Ambiente del Congreso de Sonora prepara una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República contra la compañía por los daños derivados de sus derrames tóxicos en el mar de Cortés y en los ríos San Martín y Sonora hace unos años. Mientras que la sección 65 del Sindicato Nacional Minero amenaza con tomar la mina Buenavista del Cobre en Sonora para exigir una mejora en las condiciones de trabajo y en sus prestaciones de seguridad social. Por lo anterior, el gobierno debe tomar las medidas necesarias para evitar la impunidad en esta tragedia y que vuelva a ocurrir otro lamentable evento de gran magnitud. Finalmente, cabe mencionar que la región del mar de Cortés fue declarada como Patrimonio Natural Mundial de la Humanidad en 2005, ya que se trata de uno de los sitios con mayor biodiversidad en el mundo, por lo que –sin importar la sanción económica impuesta a esta empresa por su conducta negligente reiterada– los daños de este desastre ambiental son inconmensurables.