Toda exigencia del recurso tiene un costo, catedrático UDLAP

 

México atraviesa por varios retos que amenazan su seguridad hídrica, cuya relación es estrecha con el gobierno, sus instituciones, el cambio climático, pero primordialmente con la ciudadanía. Quien debe entender que el uso del agua no es barato, cuesta mucho sacarla de los acuíferos y mantener toda la infraestructura para llevarla a los hogares. Esto lo aseguró el Dr. Polioptro Martínez Austria, catedrático de la Universidad de las Américas Puebla, durante su participación en el Foro Puebla “Rumbo a la construcción de una nueva ley general de aguas”.

“Sí vamos a exigir que el servicio sea bueno, tenemos que pagar por los servicios que nos dan”, fueron las palabras del Dr. Martínez Austria en su conferencia “Seguridad hídrica”, brindada en el evento organizado por la Comisión Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento, de la Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión. Quien llamó a diversas voces de todos las órdenes de gobierno, organismos de cuenca, instituciones académicas, expertos, organizaciones de la sociedad civil y operadores de agua para hacer exposiciones alrededor del tema central: derecho humano al agua y su implicación en el interés nacional y local.

En primer orden, el catedrático de la UDLAP definió a la seguridad hídrica como el asegurar la disponibilidad del agua de calidad para usos humano, económico y ambiental. Puesto que no hay ningún bien, ni ningún servicio que no requiera del vital líquido, por eso es un asunto de prioridad y de seguridad nacional. “Tenemos que asegurarla para uso doméstico, los servicios, la producción de alimentos, la industria y también para el medio ambiente”, comentó. De ahí partió que esa seguridad hoy enfrenta riesgos latentes como escasez, contaminación, cambios climáticos extremos, conflictos, el deterioro ambiental de las cuencas y acuíferos. Cuya principal fuerza que los alienta es la urbanización, porque se necesita y se lleva más agua hacia las grandes ciudades que a medios rurales. Por ejemplo, el acuífero de la Ciudad de México que alimenta a una concentración urbana generosa está siendo sobreexplotado y ha creado apuros, tanto a las poblaciones como al propio gobierno.

 

Toda exigencia del recurso tiene un costo, catedrático UDLAP

 

Ante lo presentado, el Dr. Polioptro Martínez dio tres recomendaciones para tratar estos riesgos que involucran al gobierno, ONG´s, empresas y la población: gestionar la deficiente gobernanza del agua que se afronta, debido al desajuste entre unidades administrativas y funcionales que trabajan por cuenta propia y que cada quien tiene atribuciones diferentes. Segundo, mantener un equilibrio en el consumo de agua y no gastar más de lo que se tiene. Tercero, reconocer que la utilización del líquido no es un proceso barato ni gratuito.

“Nosotros como usuarios tenemos que aprender que ya se acabó el agua barata, nos cuesta mucho sacarla de los acuíferos, mantener la infraestructura y las presas, y luego que la usamos nos cuesta mucho limpiarla. Tenemos que acostumbrarnos a eso y sí vamos a exigir que el servicio sea bueno, tenemos que pagar”, ultimó el también director de la Cátedra UNESCO-UDLAP en Riesgos Hidrometeorológicos.