Dra. Elitania Leyva Rayón

Profesora de tiempo completo del Departamento de Economía

elitania.leyva@udlap.mx

La discusión acerca de sí la Economía debe tomar en cuenta, o no, aspectos psicológicos en el análisis de la toma de decisiones de los individuos está lejos de concluir. A principios de la década de los cuarenta, se estableció que los agentes económicos eran individuos racionales maximizadores de su beneficio, dejándose de lado los aspectos psicológicos. Sin embargo, esta concepción comenzó a ser cuestionada a finales de los sesenta, dando origen a la Economía Conductual.

Esta rama de la Economía surge debido a la insatisfacción de algunos economistas sobre cómo se abordaban los análisis del comportamiento económico. A partir de la Teoría Prospectiva propuesta por D. Kahneman y A. Tversky (publicada en 1979 en la prestigiosa revista Econometrica) la psicología vuelve a ser tomada en cuenta por las ciencias económicas. En su libro Pensar rápido, pensar despacio, publicado en 2011, Kahneman (Premio Nobel de Economía, 2002) recopila varias décadas de investigación sobre Economía Conductual. En la primera parte de su libro divide al proceso cognitivo en dos sistemas, a los que llama: sistema 1 (intuición) y sistema 2 (razonamiento).  Menciona que la mayor parte de nuestros pensamientos se originan en el sistema 1, pero es el sistema 2 el que se encarga de la ejecución, ya que su principal función es controlar los impulsos del sistema 1.

Por otro lado, el cerebro se divide en dos hemisferios que están conectados entre sí mediante una estructura llamada cuerpo calloso. El hemisferio izquierdo controla el lado derecho del cuerpo y procesa la información de manera secuencial y analítica. Se trata del lado lógico, o sea, el pensamiento ordenado que no se deja llevar por los impulsos, el que piensa antes de actuar, el que determina lo que debemos hacer o decir, el que hace lo socialmente correcto. Por su parte, el hemisferio derecho controla el lado izquierdo del cuerpo, donde surgen las emociones y el pensamiento creativo, donde se da rienda suelta a la imaginación, la espontaneidad y la inspiración para crear música y/o arte. Si adecuamos la explicación de lo que sucede en los hemisferios del cerebro a la división del proceso cognitivo que propone Kahneman, entonces el sistema 1 se refiere al hemisferio derecho, mientras que el sistema 2 corresponde al hemisferio izquierdo. Durante el proceso cognitivo, ambos hemisferios se encuentran en interacción y conforme a ésta se procesa la información para la toma de decisiones. En años recientes, la Neuroeconomía ha argumentado que durante la toma de decisiones intervienen factores emocionales, lo que parece convalidar la propuesta de Kahneman.

Finalmente, cabe aclarar que ni la Economía Conductual ni la Neuroeconomía niegan el principio de racionalidad, ya que negarlo haría imposible analizar la conducta debido a que ésta sería aleatoria. De manera que, el objetivo de estas ramas de la Economía es analizar la conducta de los individuos desde una perspectiva más amplia, en donde el principio de racionalidad sea interpretado con mayor cautela.