Por: Ma. del Carmen M. Morfín Herrera,mariac.morfin@udlap.mx

Jefa del Departamento de Turismo

Ma del Carmen Morfin UDLAP Para Puebla, se visualiza un aumento en el flujo de turistas, de visitantes y de excursionistas para el periodo de vacaciones. Se ha especulado que quizá el alza de la ocupación turística sea atribuible a que en otros destinos hay guerrillas, inseguridad, vandalismo o desgracias, lo cual resulta absurdo. Puebla se encuentra con este auge de visitantes porque dispone de un territorio privilegiado, muy cerca de la ciudad capital y de varias comunidades culturalmente consolidadas, fuertes en tradiciones, gastronomía, folclore, infraestructura y atractivos. Se debe, pues, a que somos un estado turístico por excelencia.

No necesitamos llenar nuestra planta turística a raíz de una serie de situaciones desagradables que se dan en otras partes del país. No podemos construir sobre esas bases ninguna política de bienestar duradera. Debemos ser cautos, respetuosos y caritativos con nuestros competidores. Nosotros tenemos mucho que ofrecer: zonas arqueológicas –que incluyen pirámides-, mercados, museos, parques, templos, universidades, infraestructura vial de gran beneficio ciudadano -aunque tendré que reconocer, que le falta calidez, calidad y servicio eficiente en cada uno de estos lugares-. Todo esto aún sigue atrayendo a decenas de miles de turistas que no se arredran con la situación del Popocatépetl o situaciones sociales de las comunidades o de la propia ciudad.

Sin lugar a dudas, a nuestras ventajas naturales, a nuestros atractivos turísticos, debemos agregar y capitalizar la experiencia de algunos de nuestros gobernantes que nos están mostrando grandes avances y logros en los eventos, en la permanencia de los medios de comunicación, en las acciones colaborativas de la ciudad y sus alrededores. Al mismo tiempo, hay que excluir las políticas inoperantes y corruptas elaboradas por funcionarios que pastorean el presupuesto y ejercen el papel de turista, no de gestores del turismo. Como poblanos, pongamos cuidado en proteger nuestra industria turística de sucesos inesperados negativos; seamos rigurosos, serios y competitivos.

Es así que debemos estar preparados para contrarrestar las acciones de las personas que aún no valoran la digna profesión del turismólogo (persona profesional que estudia, entiende, desarrolla y aplica al turismo), o que desean abusar de ella o de revueltas propias o cercanas e, incluso, de eventos complicados o provocados para ahuyentar al visitante. De todo y de todos debemos aprender. No seamos cuervos ni buitres del turismo. Fomentemos la calidez, el servicio y la atención de aquella persona que está mirando a Puebla como un lugar digno de sus vacaciones. Trabajemos por una ciudad planeada, estructurada, desarrollada y evaluada por turismólogos y no por funcionarios que juegan a ser viajeros.