Dr Luis Ricardo Hdez UDLAP

Por: Dr. Luis Ricardo Hernández, luisr.hernandez@udlap.mx

Profesor-Investigador del Departamento de Ciencias Químico Biológicas

La tendencia mundial de reducir las emisiones de gases invernadero y, en general, la dependencia de los combustibles fósiles, ve en el bioetanol un gran potencial para usarse como combustible vehicular.

El etanol o alcohol etílico se obtiene de forma industrial a partir de la fermentación de los carbohidratos presentes en las plantas, sus productos o sus desechos, conocidos en términos generales como biomasa. El concepto de bioetanol se comenzó a acuñar a finales del siglo pasado para hacer énfasis en el proceso de obtención de este alcohol: la fermentación de biomasa.

Las fuentes de biomasa se pueden agrupar en:

1- Residuos de madera, provenientes principalmente de las industrias del papel, mueblería y maderera en general.

2- Desechos sólidos municipales.

3- Residuos agrícolas.

4- Cultivos para la producción de bioetanol.

La producción global de biomasa vegetal se estima alrededor de 200 mil millones de toneladas por año, de las cuales aproximadamente 20 mil millones de toneladas de biomasa vegetal se encuentran accesibles para la producción de bioetanol. Estados Unidos y Brasil son los países que lideran la producción de bioetanol con aproximadamente el 60% de la producción mundial, obtenido a partir de maíz y caña de azúcar, respectivamente.

El alcohol etílico se puede usar solo o en combinación con la gasolina en diferentes proporciones que van desde el 10 hasta el 85 % de etanol; a esta combinación se la conoce con el nombre de gasohol o alconafta.

El impacto ambiental del uso de etanol es favorable con respecto a los combustibles fósiles en prácticamente todas las etapas de producción, excepto en las etapas iniciales donde sí se liberan grandes cantidades de materiales agresivos para el ambiente debido al proceso que prepara a la biomasa para ser fermentada. Igualmente, el balance energético es positivo, es decir, la energía liberada al consumirse etanol es mayor a la energía que se requiere para producirlo. Sin embargo, se necesitan mejorar aún más estos parámetros.

La producción de bioetanol tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado, la factibilidad de utilizar materia prima de desecho para la producción hace atractivo su uso como reemplazo de los combustibles fósiles; sin embargo, por otro lado, se deben realizar más estudios para lograr procesos de producción más amigables con el medio ambiente, puesto que muchos de los beneficios que se obtienen por el uso de bioetanol se pierden por los procesos que muchas veces no son ecológicamente compatibles. Dada la apremiante situación energética que vive la humanidad, y que se agudizará con el correr de los años, es urgente realizar estudios tendientes a mejorar las tecnologías y procedimientos de producción de bioetanol y biocombustibles en general.