Dr. Daniel Vallejo Rodríguez

Profesor del Departamento de Computación, Electrónica y Mecatrónica

blog-1De cómo, en compañía de alguien, preferimos ver una pantalla a platicar con quien estamos.

El saber programar una computadora nos da la posibilidad de controlar para nuestro bien los dispositivos electrónicos que nos rodean en lugar de dejar que ellos se apoderen de nuestro recurso más importante en estos tiempos: nuestra atención.

En la película “Matrix” (Matriz, 1999) los seres humanos viven en enjambres de capullos que generan energía para mantener a las maquinas funcionando. Los seres humanos tienen su cerebro conectado a un programa (la Matriz) que los hace sentir que “viven” todas sus experiencias.

Hace algún tiempo se culpaba a la televisión de provocar que la gente no pensara por ella misma, que no fuera critica, que aceptara su realidad sumisamente. Sin embargo, creo que el problema de fondo es el poder distractor de una pantalla, que no nos exige pensar, un poder hipnotizante, que nos hace entrar en un estado de trance similar al de la meditación sólo que donde, sin darnos cuenta, nos inculca una manera de pensar. “Control mental” dirían algunos.

En estos tiempos la televisión además de ocupar un lugar reservado en la casa, algo así como un altar para un aparato electrónico, tenemos ahora todo el tiempo con nosotros teléfonos inteligentes, mini-tablets, tablets, computadoras portátiles, que nos permiten estar conectados entre sí y a la web las veinticuatro horas del día. En algunos momentos para algunas personas esto se ha convertido en la Matriz de la película, nos hemos convertido de ser amos a esclavos de las pantallas, de la tecnología.

 ¿Qué hacer en estos tiempos para no convertirnos en zombis no pensantes? Alejarse de las pantallas de manera regular, estar conscientes del momento que vivimos, llevar a cabo actividades que nos hagan pensar, como leer, escribir, diseñar actividades, caminar, observar el entorno en que nos movemos, aprender programación. Disfrutar de la compañía de los otros seres humanos, platicar pero “a la antigua”. La tecnología, la computación, los programas, existen para servirnos, para apoyarnos, no para que nos dominen.