Mtra. Yolanda Leticia Moreno Cavazos.

Profesora de Tiempo Completo Diseño de Información.

Sabemos que la creatividad es un arte más que una ciencia y que como tal no se ha logrado encontrar una fórmula preestablecida de cómo activarla. También sabemos que es un proceso, no un resultado. Y definitivamente algo en lo que cada vez más autores han estado de acuerdo, es que hay muchos tipos de creatividad, los cuales se manifiestan en las diferentes disciplinas o profesiones. No es la misma creatividad que ejerce un artista que la que practica un científico.

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De acuerdo con Donald N. MacKinnon del Institute of Personality Assessment and Research Laboratory en Berkeley, California, si bien es difícil llegar a una definición específica de los componentes de la creatividad, sí se ha logrado detectar similitudes entre las personas creativas de distintos ámbitos profesionales. Por ejemplo, las personas creativas se interesan más por las implicaciones y significado de los hechos que por los datos en sí. También se ha encontrado que poseen flexibilidad cognitiva, se comunican fácilmente y son intelectualmente curiosos.

 Sin embargo, el potencial creativo se puede desaprovechar con una mala administración del tiempo. Todos hemos sido culpables de realizar aquel proyecto a última hora que no quedó como hubiéramos deseado.  De acuerdo con Alex Osborn (fundador de la prestigiosa agencia publicitaria BBDO, creador de la tan usada técnica creativa del Brainstorming y del Modelo de Solución Creativa de Problemas), a pesar de que no exista un patrón establecido para activar la imaginación, existen una serie de lineamientos que ayudan a las personas creativas a desarrollar su potencial de manera más efectiva, tales como:

  • Comenzar una tarea lo antes posible. Frecuentemente las personas dejamos nuestras responsabilidades para después. El abordar un problema lo antes posible fomenta el flujo creativo además de que nos brinda la posibilidad de analizar dicha cuestión desde una perspectiva más amplia.
  • Tomar notas. Las personas más creativas generalmente cargan una libreta y lápiz todo el tiempo. Ya sea en una reunión, conferencia o presentación, toman apuntes, hacen diagramas, bocetos, etc.
  • Establecer fechas y tiempos para finalizar los proyectos. La auto-disciplina es una herramienta que genera productividad. Así mismo nos ayuda a que realicemos nuestras actividades de manera más eficiente, lo cual nos brinda más tiempo para dedicarle al pensamiento creativo.
  • Fijar una hora y lugar para la creatividad. Aunque suene extraño, debemos asignarnos tiempo para pensar creativamente. Esto debe ser parte de nuestra rutina diaria. Asignar unos minutos e incluso establecer un lugar para ello, puede marcar al diferencia para tener “esa gran idea”. Algunas personas se recuestan, otras escuchan música y algunas más simplemente se aíslan en un rincón.

 Todos tenemos la capacidad de ser creativos. Es responsabilidad de cada uno de nosotros conocernos y lograr aprender cuál es nuestro proceso creativo.

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