A propósito de la exposición 75 años-75 artistas: selección conmemorativa de Capilla del Arte UDLAP, compartimos nuevamente un texto dedicado a una de sus obras, escrito por Carmina C. Ortega M., estudiante de Filosofía y prestadora de Servicio Social de Capilla del Arte.

75 años-75 artistas está abierta el público hasta el 10 de mayo de 2015, de martes a domingo, de 11 a 19 horas, con entrada libre. Capilla del Arte UDLAP está ubicada en la 2 Norte 6, en el Centro de Puebla. Su visita es equivalente a un punto PPA.

Sobre la vida y la muerte, reflexiones acerca de la existencia.

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 Sergio Hernández ha desarrollado su trayectoria artística en México. Nace en Oaxaca, lugar en el que, durante su infancia, se acerca a la naturaleza. En su adolescencia se va a vivir al Distrito Federal: estudia en la Academia de San Carlos en 1973 durante un año y posteriormente continúa en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, donde aprende a trabajar el óleo sobre tela. Aceves Navarro, uno de sus maestros, le cuestiona en alguna ocasión sobre el olor de la muerte, lo cual lo inicia en el descubrimiento de este concepto de ausencia de la vida, que, sin embargo, retomará a finales de la década de 1970, cuando desenterraron el Templo Mayor. Es en este sitio arqueológico que Hernandez se inspira para plasmar en papel amate los cráneos que adornaban el lugar, acompañando esas formas con imágenes de palmeras y otros elementos naturales, asociando la muerte con la vida.

 Su obra Árbol de la vida se caracteriza por mostrar colores claros y oscuros, que conforman la imagen de un árbol. De éste se desprenden ramas de distintas formas y tamaños, todas rodeadas de criaturas diversas que asemejan arañas, bichos voladores y otros insectos. Casi en la cima del árbol se percibe la figura de una mujer, como elemento representativo de la vida, pero, alrededor de las ramas, se pueden observar diversas figuras de cráneos. ¿Son acaso estas figuras la contraparte, la representación de la muerte? En la raíz, un esqueleto humano ¿significa la negación, por parte del hombre, a la vida? Sobre aquél, se observan tres escaleras, que ascienden de forma diagonal por el tronco, como haciendo alusión al progreso aparente, que muestra indiferencia ante la vida humana con tal de cumplir todas las ambiciones individuales.

 Además de lo antes expresado, Árbol de la vida motiva preguntas cuestiones como, ¿es la intención del autor hacer reflexionar al observador sobre la naturaleza o sobre la vida y la muerte? Quizá sobre ambas, ya que los árboles representan un principio de vida, pero también lo oscuro, la ausencia de ésta; el fin, la muerte… Asimismo, ¿es acaso el hombre autor o principio de las ramas que salen de la grieta del árbol, en el que hay escaleras, como para ascender, como para ir al “progreso”?,

 En suma, esta obra de Sergio Hernández invita a reflexionar sobre la existencia humana y la de otros seres vivos con los que la compartimos este planeta.

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