Por: Ma. Fernanda Linares Rodríguez.

Estudiante de 8º semestre de la licenciatura en Médico Cirujano en la UDLAP.

Soy  María Fernanda Linares Rodríguez, estudio la licenciatura en médico cirujano y también formo parte de dos compañías de teatro independiente. A diferencia de lo que podríamos creer,  la medicina no está peleada con las artes ni con las actividades extracurriculares, sino todo lo contrario, soy un ejemplo de eso.

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En mis primeros semestres, participé en el Modelo de las Naciones Unidas del Tecnológico de Monterrey Campus Puebla (MUNTCP) como delegada en el comité de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y obtuve el premio a mejor delegado. También me fui de intercambio en el programa de verano de Disney. En verano del 2012 se lanzaron las audiciones para formar parte del elenco que montaría West Side Story en la UDLAP. Es difícil de decir por qué pero desde el primer día que vi los anuncios, sabía que debía estar ahí.

 El primer día de audiciones fui y no me atreví a entrar. Pero el último día entré, canté, temblé, bailé, dije un monólogo escrito por mí y me fui más nerviosa de lo que llegue. Pensé que había hecho el ridículo, me dieron las gracias y  me retiré con la frente en alto, creyendo que ese era el fin de mi efímera vida artística. Esa misma tarde, mandaron los resultados.

Poner en palabras lo que sentí cuando vi mi nombre en la lista de los protagónicos es imposible. A partir de ese momento, no di marcha atrás. Hice dos temporadas de West Side Story en la UDLAP, nos fuimos de gira a Orizaba y Cuernavaca,  participé una temporada con la Opera UDLAP, participé como parte del ensamble de danza en Mi Hijo Pinocho, tomé clases de canto y me he adentrado más en el teatro, la danza y la expresión corporal.

Recientemente  me incorporé con dos compañías de teatro musical independientes. Y sí, sigo estudiando medicina. Y no, no pienso dejar a mi otro amor. Llevo dos vidas, donde por un lado soy un médico en formación, salvaguardar vidas, también es un arte.

Por otro lado, enriquezco mi mente, mi espíritu y mi cuerpo. Dicen que un buen actor no actúa, sino que vive. Y a eso me dedico, a vivir haciendo lo que más disfruto, lo que más me apasiona. Sin duda me hace mejor persona y por consecuencia mejor médico, más humano. Eso hace que los desvelos, el cansancio, el poco tiempo, el trabajo, el estrés, los regaños, el sacrificio, la presión y todo el esfuerzo, tengan un sabor diferente, un sabor de deseo y de satisfacción aún más placentera que aquella que llega fácilmente. No hay atajo, ni polvos mágicos, hay trabajo duro y perseverancia.

Lo más difícil es pensar en hacerlo, cuando estás dentro todo toma sentido y no piensas en salir.  Mi meta es seguir creciendo, seguir aprendiendo y algo me dice que no voy tan mal.

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