El 1° de julio de 1940, con menos de 10 estudiantes, arrancaban las actividades del Mexico City College en el Distrito Federal. Antes de cambiar su nombre por el de University of the Americas y luego a Universidad de las Américas, en 1951 la institución ingresa a la Association of Texas Colleges con carácter extraterritorial y en 1959 es aceptada como miembro de la Southern Association of Colleges and Schools (SACS) de EUA. En 1953, el Dr. Henry L. Cain, fundador y primer rector, se retira y el Dr. Paul V. Murray al mando.

Mientras todo esto sucedía, la sociedad estadounidense y mundial sufría sus propios cambios, principalmente en lo que se refiere a las dinámicas sociales entre los jóvenes y las generaciones precedentes. Nacían así, según la mirada de los adultos, los jóvenes problemáticos: los rebeldes sin causa.

Continuando el ciclo Américas: 75 años, llega este 30 de octubre de 2015, Rebelde sin causa, cinta que consolidó la leyenda del joven actor James Dean. Te invitamos a disfrutar de este clásico en punto de las 6:30 p.m. en los Viernes de Cinexpectativas de Capilla del Arte UDLAP (2 Norte 6, Centro de Puebla). Para que conozcas más sobre esta cinta, te compartimos la reseña escrita por Fernando Torrent, estudiante de Literatura y prestador de servicio social de Capilla del Arte. La entrada a la proyección es libre.

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Rebeldes por la causa


– ¡Ayúdame!
-Mira Jim, puedo ayudarte. Créeme.
No importa lo que pase, lo arreglaremos juntos.
Ahora Jim, ponte de pie, que yo estaré contigo.
Trataré de ser tan fuerte como tú quieres que sea.

En 1955 la sociedad estadounidense se vio inmersa en el universo y en las peripecias de jóvenes que vivían su vida con el viento, que se mostraban fuertes y desafiantes ante las ruedas de un auto y proclamaban con ellos un territorio, una vida pero, sobre todo, una identidad. Dicha transformación se presenta en la cinta Rebelde sin causa (Rebel Without a Cause), uno de los retratos más fieles de la juventud y la punta del iceberg de la carrera del emblemático actor James Dean. Con la actuación de Dean, seguido por la gran figura juvenil del momento, Natalie Wood, la película retrata las diferentes visiones de las familias estadounidenses, desmintiendo esas portadas de la revista Life en las que los padres conviven con sus hijos en armonía y muestran la cara de jóvenes con problemas de alcoholismo, rebeldía, drogas y una adicción a la adrenalina y la violencia.

La década de 1950 es la década de la postguerra. La Segunda Guerra Mundial ha terminado y los estadounidenses (y el resto de las sociedades del mundo) empiezan a tener un cambio dentro de los parámetros sociales. Ahora los jóvenes están más tiempo en las calles y menos en sus casas. La película proyecta el como la juventud pierde el control ante diferentes situaciones y todo englobado en una simple idea: la falta de comunicación. Los padres se vuelven agresores para los rebeldes y ellos buscan solucionar sus problemas en una carrera de autos. Sin embargo los acontecimientos presentan un giro drástico al terminar de manera trágica. Lo que desencadena un espacio de presión dentro de las mentes juveniles.

La crítica de la película se centra más en la brecha generacional que se presenta entre los padres y los hijos, en cómo la sociedad se preocupaba más por la apariencia que por el sentir de las personas. Los tres muchachos, Jim, Judy y Platón, encarnan el ideal de una familia que escucha, que apoya pero antes que nada entiende. Entiende que ser un joven de dieciséis años no es una carga tan fácil y que a veces como padres se cometen errores pero que las futuras generaciones lo verán con desprecio antes de ocultarlos y ser como sus padres, sin haber dado antes la vida en la lucha por descubrir quiénes son.

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