Por: Mtro. Ignacio Bernal Carreño

Profesor de tiempo completo del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la UDLAP

gnacio.bernal@udlap.mx

42-Ignacio-Bernal-webLa Ingeniería Civil, arte y ciencia desde los inicios de la civilización, ha contribuido en el progreso para una mejor calidad de vida en el mundo, pues las decisiones que toman los ingenieros civiles tocan las vidas de personas en el mundo entero con su rol como profesionales que impactan el medio ambiente y trabajan el entorno construido.

La vida humana depende de servicios que la Ingeniería Civil provee, mismos que tienen que ser confiables, seguros y de alta calidad para asegurar ese alto nivel de vida pretendido. Si por alguna causa los servicios son afectados o interrumpidos, entonces consecuencias potencialmente graves pueden ocurrir, como enfermedades, daños materiales e incluso atentar contra la vida. La misión de estos profesionales es mejorar el conocimiento con las tecnologías modernas en la Ingeniería Civil y una aplicación asertiva de éste con un propósito innovador, claro y preciso de evitar fracasos, más que con la intención de obtener éxitos de forma continua.

La hipótesis en este sentido, es que el gran reto para el siglo XXI de la Ingeniería Civil será el proveer proyectos con soluciones integrales, con control de calidad en materiales y procesos constructivos, tomando en consideración el impacto al medio ambiente.

El desafío del desarrollo sostenible para el siglo XXI involucra el compromiso ético y técnico de la comunidad de Ingeniería Civil. La ética profesional es importante para reducir la corrupción en la industria en general y adoptar una posición firme de tolerancia cero al soborno, fraude y engaño. Este siglo XXI exige una total transparencia para evitar que parte de los presupuestos destinados para obras se pierda por prácticas corruptas o se utilice para otros fines que no sean de beneficio para la sociedad.

El siglo XXI requerirá, muchos caminos más, más redes fluviales e infraestructura en general, y además generar empleos que inclusive podrían ser –estos últimos– creados con los recursos del resultado de la transparencia.

Para esta nueva era lo imperante será contar con instituciones, organismos reguladores y participación ciudadana, que fomenten y promuevan una cultura para el bienestar social, que permita una atmosfera óptima para acciones eficaces y efectivas con responsabilidad,  asociadas con el respeto de la legislación dentro del ámbito de la Ingeniería Civil, y que ésta sea parte importante de un motor más potente para el mejoramiento humano y la justicia social.

Los profesionales de esta disciplina deberán estar provistos de una generosidad de espíritu, con integridad de carácter y capacidad de identificar sistemáticamente los cambios que se presenten en la sociedad, en la demografía, en la tecnología y la ciencia moderna, para hacer de estos cambios, nichos de oportunidad para el progreso.