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Por: Francisco Calleja

Profesor de tiempo completo del Departamento de Finanzas y Contaduría de la UDLAP

francisco.calleja@udlap.mx

Pensando en los profesores de contabilidad, pero pudiendo ampliar a quienes imparten otras materias, sería bueno acostumbrarse a lo que está sucediendo y sucederá con mayor frecuencia en el futuro. Veamos algunos ejemplos.

Los profesores que imparten materias en primer semestre están trabajando con alumnos provenientes de una diversidad de planes de estudio de bachillerato. Nuestro país se caracteriza por tal heterogeneidad y esto, aunado a que ahora se inscriben en las carreras del área de negocios, alumnos con estilos de aprendizaje que antes estudiaban otras licenciaturas, significa un nuevo reto muy interesante, que lleva a replantear las estrategias de enseñanza con las que el profesor trabaja y a usar un abanico de ellas, más acorde con la variedad de las estrategias de aprendizaje de los alumnos actuales.

La necesidad de trabajar con grupos grandes, entendiendo como tales a grupos mayores a cincuenta alumnos, ha sido algo que en las universidades privadas, ha tardado en llegar, aunque las universidades estadounidenses lo han manejado normalmente desde hace muchos años y las universidades públicas, por necesidad, lo hacen en México. Habría que investigar a fondo si realmente existe algo así como el número ideal de alumnos en un grupo, ya que hay carencia de investigación en estos temas y la experiencia empírica de algunos profesores va más en el sentido de que puede trabajarse exitosamente con grupos grandes, siempre y cuando se usen las técnicas adecuadas.

Otro aspecto sería el blending, es decir, que de aquí en adelante será común que deban plantearse los cursos pensando en sesiones presenciales durante todo el semestre, pero cada vez será más común un planteamiento paralelo, como ya lo hacen en las universidades estadounidenses, en que una parte de las sesiones sea presencial y otra pueda ser remota o utilizando actividades de aprendizaje y materiales que impliquen el uso de una plataforma computacional y el alumno pueda estar fuera del aula llevándolas a cabo de forma asincrónica.

Es probable que exploremos modelos en los cuales los alumnos tomen, por ejemplo, clase cuatro días de la semana durante dos horas de dos materias hasta terminarlas, lo cual requeriría alrededor de seis semanas y el quinto día tomen tres horas de clase de una sola materia durante todo el semestre. Con este formato, en la séptima semana los alumnos iniciarían dos materias nuevas que terminarían en la semana doce del semestre y todavía alcanzaría el tiempo para cursar una sexta materia durante tres horas diarias en las últimas cuatro semanas del semestre.

El primer punto ya lo enfrentan todos los profesores que imparten materias de primer semestre y los otros tres son ensayados por universidades mexicanas ¿cuánto tardarán en generalizarse? Acostumbrémonos al futuro.

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